domingo, 17 de febrero de 2013

MAGISTER DIXIT: BREVE ANÁLISIS DE "LOS OJOS VERDES" DE GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER



Fernando de Argensola persiguiendo a un ciervo herido se adentra en los dominios prohibidos de la fuente de los Álamos donde, según creencia popular, reside un ser maligno. El joven recupera su presa, pero desde ese día su comportamiento cambia. Sale todos los días solo de caza y regresa sin presas y distraído. Su montero, Íñigo le pregunta por su malestar y su señor le contesta que el día de la cacería, en la fuente vio a una hermosa joven  de ojos verdes.
Un día que vuelve a buscarla:
“Fernando dio un paso hacia ella, . . . , otro y sintió unos brazos delgados y flexibles que se liaban a su cuello y una sensación fría en sus labios ardorosos, un beso de nieve . . . , y vaciló . . ., y perdió pie, y cayó al agua con un rumor sordo y lúgubre”.
En esta leyenda podemos disfrutar de bellas descripciones de lugares:
“Mira: la fuente brota escondida en el seno de una peña, y cae, resbalándose gota a gota, por entre las verdes y flotantes hojas de las plantas que crecen al borde de su cuna. Aquellas gotas, que al desprenderse brillan como puntos de oro y . . .”
De animales:
“Cuando el más ágil de los lebreles llegó a las carrascas, jadeante y cubiertas las fauces de espuma, ya el ciervo, rápido como una saeta, las había salvado de un solo brinco. . .”

De sensaciones:
“La soledad, con sus mil rumores desconocidos, vive en aquellos lugares y embriaga el espíritu en su inefable melancolía”.
“Ven . . . y la mujer misteriosa lo llamaba al borde del abismo  donde estaba suspendida, y parecía ofrecerle un beso. . ., un beso . . .”
El tema de esta historia es el amor idealizado, misterioso y sobrenatural que el protagonista siente por una mujer que habita en los aguas de una fuente enigmática y que acaba engulléndolo en la muerte. Le atrae con su belleza extraordinaria:
“Ella era hermosa, hermosa y pálida como una estatua de alabastro. Y uno de sus rizos caía sobre sus hombros, deslizándose entre los pliegues del velo como un rayo de sol que atraviesa las nubes, y en el cerco de sus pestañas rubias brillaban  sus pupilas como dos esmeraldas sujetas en una joya de oro”.
Los espacios  que aparecen son también mágicos acorde con la acción, no podrían ser de otra manera, puesto que el amor de Fernando es etéreo, ilusorio:
Yo vivo en el fondo de estas aguas, incorpórea como ellas, fugaz y transparente; hablo con sus rumores y ondulo sus pliegues. Yo no castigo a quien osa turbar la fuente donde moro…”
La lengua utilizada está plena de musicalidad y armonía, ensueño y lirismo. La inmaterialidad del amor se agita, vaga en los vocablos de “Los ojos verdes”, se manifiesta seleccionando palabras sin adornos, aunque abundan los adjetivos y otras figuras literarias:
“sus pestañas brillaban como hilos de luz”
“La niebla del lago flota sobre nuestras frentes como un pabellón de lino”
“hermosa y pálida como una estatua de alabastro”.

Esta  leyenda, como casi todas, acaba con la muerte del protagonista. Puede que este final triste esté relacionado con la difícil y afligida vida de Bécquer.
    
María José Donaire Pulido, profesora de Lengua Castellana y Literatura.

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