jueves, 31 de marzo de 2016

UN CUENTO DE JULIO CORTÁZAR

Cuento sin moraleja 

Un hombre vendía gritos y palabras, y le iba bien, aunque encontraba mucha gente que discutía los precios y solicitaba descuentos. El hombre accedía casi siempre, y así pudo vender muchos gritos de vendedores callejeros, algunos suspiros que le compraban señoras rentistas, y palabras para consignas, eslóganes, membretes y falsas ocurrencias. 

Por fin el hombre
supo que había llegado la hora y pidió audiencia al tiranuelo del país, que se parecía a todos sus colegas y lo recibió rodeado de generales, secretarios y tazas de café. -Vengo a venderle sus últimas palabras -dijo el hombre-. Son muy importantes porque a usted nunca le van a salir bien en el momento, y en cambio le conviene decirlas en el duro trance para configurar fácilmente un destino histórico retrospectivo. -Traducí lo que dice- mando el tiranuelo a su interprete. -Habla en argentino, Excelencia. -¿En argentino? ¿Y por qué no entiendo nada? -Usted ha entendido muy bien -dijo el hombre-. Repito que vengo a venderle sus últimas palabras. 


El tiranuelo se puso en pie como es de práctica en estas circunstancias, y reprimiendo un temblor, mandó que arrestaran al hombre y lo metieran en los calabozos especiales que siempre existen en esos ambientes gubernativos. -Es lástima- dijo el hombre mientras se lo llevaban-. En realidad usted querrá decir sus últimas palabras cuando llegue el momento, y necesitará decirlas para configurar fácilmente un destino histórico retrospectivo. Lo que yo iba a venderle es lo que usted querrá decir, de modo que no hay engaño. Pero como no acepta el negocio, como no va a aprender por adelantado esas palabras, cuando llegue el momento en que quieran brotas por primera vez y naturalmente, usted no podrá decirlas. -¿Por qué no podré decirlas, si son las que he de querer decir? -pregunto el tiranuelo ya frente a otra taza de café. -Porque el miedo no lo dejará -dijo tristemente el hombre-. Como estará con una soga al cuello, en camisa y temblando de frío, los dientes se le entrechocaran y no podrá articular palabra. El verdugo y los asistentes, entre los cuales habrá alguno de estos señores, esperarán por decoro un par de minutos, pero cuando de su boca brote solamente un gemido entrecortado por hipos y súplicas de perdón (porque eso si lo articulará sin esfuerzo) se impacientarán y lo ahorcarán. 

Muy indignados, los asistentes y en especial los generales, rodearon al tiranuelo para pedirle que hiciera fusilar inmediatamente al hombre. Pero el tiranuelo, que estaba-pálido-como-la-muerte, los echó a empellones y se encerró con el hombre, para comprar sus últimas palabras. 

Entretanto, los generales y secretarios, humilladísimos por el trato recibido, prepararon un levantamiento y a la mañana siguiente prendieron al tiranuelo mientras comía uvas en su glorieta preferida. Para que no pudiera decir sus últimas palabras lo mataron en el acto pegándole un tiro. Después se pusieron a buscar al hombre, que había desaparecido de la casa de gobierno, y no tardaron en encontrarlo, pues se paseaba por el mercado vendiendo pregones a los saltimbanquis. Metiéndolo en un coche celular, lo llevaron a la fortaleza, y lo torturaron para que revelase cuales hubieran podido ser las últimas palabras del tiranuelo. Como no pudieron arrancarle la confesión, lo mataron a puntapiés. 

Los vendedores callejeros que le habían comprado gritos siguieron gritándolos en las esquinas, y uno de esos gritos sirvió más adelante como santo y seña de la contrarrevolución que acabó con los generales y los secretarios. Algunos, antes de morir, pensaron confusamente que todo aquello había sido una torpe cadena de confusiones y que las palabras y los gritos eran cosa que en rigor pueden venderse pero no comprarse, aunque parezca absurdo. 

Y se fueron pudriendo todos, el tiranuelo, el hombre y los generales y secretarios, pero los gritos resonaban de cuando en cuando en las esquinas.

Julio Cortázar, de "Historias de cronopios y de famas".

REPRESENTACIÓN TEATRAL NAVIDEÑA: "¡VIVA DICIEMBRE!", DOMINGO DEL PRADO.


Bueno qué decir, que para mí ha sido una gran experiencia. Puedo admitir que desde que quedé con Laura para irnos al Centro Cultural, estaba nerviosa, pero a la vez muy impaciente por ver cómo nos saldría. Laura y yo fuimos diciendo algunas partes de nuestros guiones mientras íbamos a la casa de la Cultura, también opinando sobre cómo saldría y, como siempre, haciendo las tontas. Cuando llegamos, pudimos ver que nuestros compañeros también estaban nerviosos, y todos íbamos de aquí para allá, impacientes porque llegara el momento de salir. Tengo que decir, que gracias a que Lucía Huertos me ayudó a entrarme el pedazo de cartel que llevaba no me asfixié, porque entre el cuello vuelto, las bufandas y todo iba a estar a punto, y también gracias a Inés que me abanicó con su abanico cuando tenia que salir y estaba que me asfixiaba. Cuando salí, puede ver que no fue para tanto los nervios y vi lo guay que estaba actuar delante del publico. Detrás del telón, también nos lo pasamos bien, incluso hubo un momento en el que el telón se abrió un poco y tuvimos que echarnos corriendo para atrás. Luego, cuando todos mis compañeros y yo salimos al final, también nos salió muy bien. Nos dio mucha pena cuando todo se acabó porque nos lo pasamos super bien, pero, no perdimos la ilusión y tenemos muchas ganas de llegue el martes para representarla de nuevo.
  Lucía Blanco.



El día 16 de diciembre, los alumnos de primero de ESO A, preparamos una obra de teatro. Ahora os cuento todo lo que hice desde que salí de mi casa hasta llegar al final de la obra.

En mi casa, nerviosa por salir ya, repasé la obra y me preparé para ir hasta la casa de mis abuelos.
A continuación, llamé a Lucía Blanco, para irnos juntas a la Casa de la Cultura.
Por el camino, íbamos haciendo tonterías y a consecuencia de ello todos los nervios los dejamos en el camino.
Después, ya en la Casa de la Cultura, mucha gente dijo que iban los demás actores muy guapos. José Luis y yo éramos los presentadores, no teníamos que ir disfrazados.
Finalmente, el coro de Zalamea cantó tres canciones navideñas extremeñas y salimos nosotros.
 José y yo, empezábamos la obra, pero no estabamos nerviosos, pues, ver a Lucía Huertos y a Hugo, vestidos de niños buenos, sentaditos, calladito...¡era un gran espectáculo!
Cuando salimos, pensé que habría fallos como olvidarse del texto, despistarse, que no se escuchara...
 Al final de todo, no hubo tantos fallos, todo no salió tan mal y la gente nos dio la enhorabuena de lo bien que lo hablamos hecho.
 Todo fue una gran experiencia, algo que no se me olvidará. ¡Tengo muchas ganas de hacer otra!


  Laura Pozo.

El vídeo de la representación se puede ver en la siguiente dirección: 

  






















DON QUIJOTE DE LA MANCHA: EL PRIMER DISCURSO FEMINISTA A TRAVÉS DE LA PASTORA MARCELA (CAPITULO XIII, I).


   Por el amor que me mostráis, decís, y aun queréis, que esté yo obligada a amaros. Yo conozco, con el natural entendimiento que Dios me ha dado, que todo lo hermoso es amable; mas no alcanzo que, por razón de ser amado, esté obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama (la pastora Marcela)
Todavía resuenan en valles y cerros las palabras que la pastora Marcela lanzó a su estupefacta audiencia de varones, con la presencia del Quijote, tras ser acusada de ser la responsable del suicidio de Grisóstomo, que tomó la decisión de quitarse la vida por los desdenes de la joven. La pastora irrumpe en el enterramiento del desdichado amante para soltar el que pudiera ser el primer discurso feminista de la historia.
Estas son las palabras de la muchacha que Miguel de Cervantes puso en su boca en un pasaje de El Quijote en el conocido como El Cuento de Marcela, un relato apenas divulgado en las referencias sobre la gran obra cervantina.
“Hízome el cielo, según vosotros decís, hermosa, y de tal manera que, sin ser poderosos a otra cosa, a que me améis os mueve mi hermosura; y, por el amor que me mostráis, decís, y aun queréis, que esté yo obligada a amaros. Yo conozco, con el natural entendimiento que Dios me ha dado, que todo lo hermoso es amable; mas no alcanzo que, por razón de ser amado, esté obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama. Y más, que podría acontecer que el amador de lo hermoso fuese feo, y, siendo lo feo digno de ser aborrecido, cae muy mal el decir ‘Quiérote por hermosa; hasme de amar aunque sea feo’. Pero, puesto caso que corran igualmente las hermosuras, no por eso han de correr iguales los deseos, que no todas hermosuras enamoran; que algunas alegran la vista y no rinden la voluntad; que si todas las bellezas enamorasen y rindiesen, sería un andar las voluntades confusas y descaminadas, sin saber en cuál habían de parar; porque, siendo infinitos los sujetos hermosos, infinitos habían de ser los deseos. Y, según yo he oído decir, el verdadero amor no se divide, y ha de ser voluntario, y no forzoso. Siendo esto así, como yo creo que lo es, ¿por qué queréis que rinda mi voluntad por fuerza, obligada no más de que decís que me queréis bien? Si no, decidme: si como el cielo me hizo hermosa me hiciera fea, ¿fuera justo que me quejara de vosotros porque no me amábades? Cuanto más, que habéis de considerar que yo no escogí la hermosura que tengo; que, tal cual es, el cielo me la dio de gracia, sin yo pedilla ni escogella. Y, así como la víbora no merece ser culpada por la ponzoña que tiene, puesto que con ella mata, por habérsela dado naturaleza, tampoco yo merezco ser reprehendida por ser hermosa; que la hermosura en la mujer honesta es como el fuego apartado o como la espada aguda, que ni él quema ni ella corta a quien a ellos no se acerca. La honra y las virtudes son adornos del alma, sin las cuales el cuerpo, aunque lo sea, no debe de parecer hermoso. Pues si la honestidad es una de las virtudes que al cuerpo y al alma más adornan y hermosean, ¿por qué la ha de perder la que es amada por hermosa, por corresponder a la intención de aquel que, por sólo su gusto, con todas sus fuerzas e industrias procura que la pierda?
Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos. Los árboles destas montañas son mi compañía, las claras aguas destos arroyos mis espejos; con los árboles y con las aguas comunico mis pensamientos y hermosura. Fuego soy apartado y espada puesta lejos. A los que he enamorado con la vista he desengañado con las palabras. Y si los deseos se sustentan con esperanzas, no habiendo yo dado alguna a Grisóstomo ni a otro alguno, el fin de ninguno dellos bien se puede decir que antes le mató su porfía que mi crueldad. Y si se me hace cargo que eran honestos sus pensamientos, y que por esto estaba obligada a corresponder a ellos, digo que, cuando en ese mismo lugar donde ahora se cava su sepultura me descubrió la bondad de su intención, le dije yo que la mía era vivir en perpetua soledad, y de que sola la tierra gozase el fruto de mi recogimiento y los despojos de mi hermosura; y si él, con todo este desengaño, quiso porfiar contra la esperanza y navegar contra el viento, ¿qué mucho que se anegase en la mitad del golfo de su desatino? Si yo le entretuviera, fuera falsa; si le contentara, hiciera contra mi mejor intención y prosupuesto. Porfió desengañado, desesperó sin ser aborrecido: ¡mirad ahora si será razón que de su pena se me dé a mí la culpa! Quéjese el engañado, desespérese aquel a quien le faltaron las prometidas esperanzas, confíese el que yo llamare, ufánese el que yo admitiere; pero no me llame cruel ni homicida aquel a quien yo no prometo, engaño, llamo ni admito.
El cielo aún hasta ahora no ha querido que yo ame por destino, y el pensar que tengo de amar por elección es escusado. Este general desengaño sirva a cada uno de los que me solicitan de su particular provecho; y entiéndase, de aquí adelante, que si alguno por mí muriere, no muere de celoso ni desdichado, porque quien a nadie quiere, a ninguno debe dar celos; que los desengaños no se han de tomar en cuenta de desdenes. El que me llama fiera y basilisco, déjeme como cosa perjudicial y mala; el que me llama ingrata, no me sirva; el que desconocida, no me conozca; quien cruel, no me siga; que esta fiera, este basilisco, esta ingrata, esta cruel y esta desconocida ni los buscará, servirá, conocerá ni seguirá en ninguna manera. Que si a Grisóstomo mató su impaciencia y arrojado deseo, ¿por qué se ha de culpar mi honesto proceder y recato? Si yo conservo mi limpieza con la compañía de los árboles, ¿por qué ha de querer que la pierda el que quiere que la tenga con los hombres? Yo, como sabéis, tengo riquezas propias y no codicio las ajenas; tengo libre condición y no gusto de sujetarme: ni quiero ni aborrezco a nadie. No engaño a éste ni solicito aquél, ni burlo con uno ni me entretengo con el otro. La conversación honesta de las zagalas destas aldeas y el cuidado de mis cabras me entretiene. Tienen mis deseos por término estas montañas, y si de aquí salen, es a contemplar la hermosura del cielo, pasos con que camina el alma a su morada primera”.

jueves, 3 de marzo de 2016

EXPOSICIÓN DE NOTICIAS GRACIOSAS

  El titular de una noticia debe ser breve, adecuado y lo suficientemente atractivo como para llamar la atención del lector. Por este motivo, deben destacarse en él aquellos aspectos de la noticia que resulten más curiosos o llamativos. 
  1. Multan a un mimo por construir una pared de cristal sin permiso del Ayuntamiento. 
  2. Un estudiante de secundaria resuelve un enigma matemático en un examen suspendido. 
  3. Los bomberos piden perdón tras incendiar una vivienda por error. 
  4. Fallece de un infarto después de enterarse de que le ha tocado la lotería. 
  5. Pekín alarmada por una oleada de robos de tapas de alcantarilla. 
  6. Hallado muerto un hombre frente al televisor un año después de fallecer en Estado Unidos. 
  7. Un norteamericano convierte su espalda peluda en arte. 
  8. Un empresario ilipense vende aire envasado. 
  9. Un abuelo usa la misma bolsa de supermercado desde 1981. 
  10.  Intenta volar un banco porque estaba descontento con el servicio. 
  11. 6,5 millones de dólares en lingotes de oro y plata, esparcidos por la carretera en un accidente de tráfico en Chile. 
  12. Una universidad británica crea la carrera de Dirección Funeraria. 
  13. Una araña provoca una alerta de nieve en Francia. 
  14. Drácula gana unas elecciones locales en Alemania. 
  15. Un georgiano remolca un minibús atado a sus orejas. 
  16. El Rey espera a Sánchez en su casa para recordarle que le debe un gobierno. 
  17. Greenpeace dejará de proteger las ballenas para que aprendan a defenderse solas. 
  18. La Policía Nacional localiza y acribilla al comercial de Jazztel que llamaba a la hora de la siesta. 
  19. Un jefe convoca una reunión para renovar las bromas que se hace sobre él a sus espaldas. 
  20. Tejió un chaleco con su propio pelo durante veinte años. 
  21. Usó un rodillo de pintura para aplicarse el autobronceado. 
  22. Un joven pierde 45 kilos en 7 meses comiendo pizza a diario. 
  23. Una joven noruega afirma que es un gato atrapado en un cuerpo humano.
  24. Discute en un bar, se va, vuelve vestido de buzo y dispara con un arpón. 
  25. Un anciano denuncia que su hijo lleva tres años sin lavarse.

   Y ahora os toca a vosotros imaginar titulares graciosos de noticias sobre los cuentos tradicionales. Por ejemplo: "Caperucita Roja se niega a llevar la comida a la abuela"; "Blancanieves se casa con los siete enanitos y deja plantado al príncipe"...




OPOSICIONES 2018. TEMA 55: LITERATURA EN EL SIGLO XVIII

"El quitasol" de Francisco de Goya    Es un tema que me apasiona y lo expuse en una academia con resultado satisfactorio. P...