lunes, 16 de julio de 2018

CONCURSO LITERARIO DE RELATO CORTO


 A finales del curso 2017/2018 tuvimos un concurso literario del IES "Meléndez Valdés". La actividad comenzó con un estimulo, que se trataba de un pequeña cajita en la cual se albergaba una tarjeta de hotel. A partir de ahí, los alumnos que nos encontrábamos dejamos volar nuestra imaginación haciendo de la palabra y la expresión el medio por el cual dejar pasar nuestros sentimientos, miedos y valores. 
 Los ganadores fueron Lucía Pérez de 1º/2º de la ESO, Daniel Cestero, 3º/4º de la ESO y María Redondo, 1º de Bachillerato. Los demás también merecen especial atención: Carmen Redondo, Lucía Custodio, María Morales, Nieves González, Blanca Núñez y Raysa Aguilera. 
  
He aquí los textos ganadores: 

 La habitación 105

  "Han pasado los años, pero jamás olvidaré ese número. Jamás se borrará de mi memoria. Igual que él. 
  Aún recuerdo los gritos. Los golpes en la puerta. Las marcas en mi piel. También guardo la llave del hotel. La guardo para no olvidar nada. Para recordar todo el daño. Para no echarme atrás. No ahora. 
   Tiene gracia. De una forma un poco siniestra, tal vez. 
  Pero guardo la tarjeta, la llave de la habitación, en la misma caja en la cual guardaba mis muñecas favoritas cuando era niña. Tiene gracia, porque yo para él siempre he sido eso. Una muñeca. Nada más. 
 (Ahora siento la soga en mi cuello). 
  Recuerdo la primera vez que me dijo que me quería. Fue en la habitación de aquel hotel en la costa. Después de llegar del aeropuerto. Me hizo esas cicatrices. Sí, esas que se borraron de mi piel, pero no de mi mente. 
 (El frío de una bala atravesando la piel. Mi piel). 
 Cuando lloraba, solía poner su dedo en mis labios. Me susurraba palabras que nunca llegué a comprender, pero que siempre creía. Cosía mis labios, de la misma forma en la que se cosen los de una muñeca de trapo. 
  (El aire. Siento la fuerza del aire, que contrasta fuertemente con mi cuerpo al saltar desde el acantilado. Sin paracaídas. Libre). 
  También recuerdo cómo intentaba protegerme. Nunca dejaba que me alejara de su lado. Decía que yo era frágil, como el cristal. Decía que yo era su princesa de cristal. 
  (Noto las pastillas en mi mano. Son muchas, demasiadas. Mi médico me los recetó cuando no podía dormir por culpa de las pesadillas. Aquí hay suficientes para no despertar nunca más. Dormir para siempre. Sin pesadillas). 
  Y no podré olvidar jamás su mirada. Había amor en ella, me repetía. Me lo repetía constantemente. Quería creerlo. Debía creerlo. 
  (El vidrio de una ventana rota. Un vidrio tan afilado como para poder cortar venas, y sangrar todas las lágrimas acumuladas hasta morir). 
  Y, por último, vuelvo a recordar el hotel. Las lágrimas. Los gritos. El  miedo.Cuando lo hizo, no había amor en su mirada. Nunca he creído que lo hiciera a propósito. Aún no lo creo. Pero jamás olvidará cómo le supliqué que parara. Cómo sus manos no dejaban de empujarme. 
 Y, sobre todo, jamás voy a olvidar lo que sentí al caer de la terraza. El impacto al llegar al suelo. El dolor. 
 Y, por último, la muerte".


 Lucía Pérez, alumna de 2º de la ESO B. 

  "Un relámpago iluminó las calles de la ciudad. Caminabas apresurado; la tormenta te había pillado de camino. Un ruidoso trueno te sobresaltó. Tus ropas empapadas hasta la última fibra, ocultaban un valioso objeto que habías estado buscando durante más de diez años. Solo esperabas que no se estropeara...
  Finalmente, y con el corazón en la garganta, llegaste a tu hotel. Caminaste rápidamente hasta el ascensor, pulsando el botón de forma apresurada. Al fin, después de tanto tiempo...lo conseguiste. Cuando te diste cuenta, ya estabas en tu planta. En un abrir y cerrar de ojos, te encontraste frente a tu habitación. Abriste la puerta torpemente, ya que tus manos temblaban de la emoción. Entraste a tu apartamento y cerraste la puerta de forma brusca. El portazo podría haberse oído hasta en la recepción. 
  Te dejaste caer en el sofá, exhausto. Cuando recuperaste el aliento, tus fuerzas te permitieron sacar una cajita de tu abrigo. Estaba bañada en plata y decorada con motivos florales. En la tapadera se podían observar unas inscripciones escritas en una lengua antigua que tú conocías a la perfección. "Mala idea", pudiste traducir. Ahora que lo recordabas, aquel extraño mercader te advirtió de algo, pero tú no le prestaste atención por lo emocionado que estabas. Sacudiste la cabeza, tratando de apartar aquellos pensamientos. Abriste la caja con lentitud para saborear el momento. 
  Dentro de ella, un hermoso diamante azul relucía. Era tan...Hechizante...Sí, habías escuchado la leyenda. Aquellos que poseían tal maravillosa joya estaban condenados a perecer. Sin embargo, eso no te detuvo para tomarlo entre tus manos y observarlo más detenidamente. Aquellas leyenda que presagiaba la muerte de quienes poseían el diamante azul era solo un cuento de niños para ti. 

   Un escalofrío recorrió todo tu cuerpo. Miraste hacia la derecha. La ventana estaba abierta y el fuerte viento de aquella tormenta estaba congelándote hasta los huesos. Un momento...¿No habías cerrado la ventana antes de irte? Antes de poder pensar algo más, un agudo dolor atacó tu espalda, y se extendió hasta llegar a tu abdomen. Bajaste la mirada. Un cuchillo de plata se había atravesado completamente. Tu visión se volvió borrosa. Perdiste la fuerza en las piernas y te desplomaste al suelo. Todo se volvió oscuro. 
 -Por fin...Ya terminé -dijo el albino en un suspiro.- Esto es que se merecen quienes roban las joyas del conde. 
  Dejó las hojas a un lado y guardó su pluma de escribir. Con otro suspiro, apagó las velas". 
  Daniel Cestero, alumna de 3º de la ESO B. 


En una caja de recuerdos

 Quizás algún día sea caja de recuerdos, ser partícipe de las más bellas memorias entre tú y yo, entre aquellas dos personas que buscan refugio en el pasado y no logran por más que lo desean alcanzar el éxito. Me encantaría ser tarjeta de hotel y poder revivir aquellas noches de pasión, bajo la luz de las velas. Saborear de  nuevo aquellos besos, que al amanecer pudimos fusionar con el dulce sabor del fruto prohibido. Me encantaría ser la pluma con la escribiste mis cartas, finas y delicadas hojas de papel que contenían palabras duras sobre tu residencia en Siria. Las palabras curvadas mostraban tu inquietud frente al peligro, ansias de querer más, deseos de unión conmigo. Quizás, de alguna u otra manera, sería piedra. Estamos ahogados en una sociedad que nos golpea con crudeza, mi amor. Sería roca, porque me gustaría gritar a los cuatro vientos lo mucho que te amo aunque el dolor que sufro sea mayor que la posibilidad de reflejarme en tus ojos una vez más. Aquella bufanda con la que abrigaste la pasada Navidad y no fue así. Ella cuidó de tu voz ante al frío cortante y solitario, y tapó su sonrisa cuando me cogías de la mano, sabiendo que pronto tendrías que abandonarme. ¿Te acuerdas de la poesía que te dediqué el primer día que nos conocimos? Ya te digo, si fuese caja, albergaría poesía. Poesía, porque es el canal por el circulan sin rumbo mis sentimientos. Con ella fui capaz de llegar a ti, a tus dudas e inseguridades. La cámara, objeto inerte que puede captar los momentos más vivos. Algún día, volveré atrás, al pasado, para observar las fotos en las que salimos sonriendo, sí, querido, tú y yo. El perfume que me regalaste, de canela y naranja, permanece en mi piel, lugar en el que residieron tus besos en días de luna llena. Quisiera saber qué perfume se respira en la Siria más profunda, porque no quiero que lo experimentes. Tampoco quiero ver la mirada de un niño sin futuro, con una cinta en los ojos, que no le permite mirar más allá de las ruinas. Hoy, especialmente hoy, estaría a tu lado cual madre con su hijo, mimándolo y protegiéndolo. No quiero que sufras, no quiero que las balas sean las que pongan punto y final a tu último aliento. Quiero ser algún día cajita de recuerdos, recuerdos que me hagan acaban con tanto dolor, con tanta pena. Ojalá vuelvas conmigo mi amor, porque quiero estar contigo en una cajita con memorias que nos tenga a los dos en brazos de Morfeo. 

 María Redondo Peralta, alumna de 1º de Bachillerato C. 
Daniela, María y Lucía
  

jueves, 14 de junio de 2018

XI CONCURSO REGIONAL DE ORTOGRAFÍA

  
                               
La alumna María Morales González de 4º B fue seleccionada desde el Departamento de Lengua Castellana y Literatura para participar el pasado junio en el Concurso Regional de Ortografía que se celebró en el IES "Santa Eulalia" de Mérida. Precisamente, ella misma nos cuenta de forma maravillosa en esta entrada cómo fueron estas pruebas y la pregunta de por qué le gusta leer. 
 El acontecimiento comenzó, en sí, en el trayecto hacía Mérida. Fui con mi profesor de Lengua, Valero. Para poder realizar el examen del concurso debías llevar tu documentación personal (DNI), y un bolígrafo azul. Todo básico, muy sencillo. 
 Una vez llegamos al instituto, pues bajamos unas escaleras, y había un montón de gente. Alumnos de otros institutos, que también iban acompañados de sus profesores. Nos encontrábamos todos en un pasillo, y había unas tres personas delante del todo, que esperaban tras una mesita verde a poder comenzar a pasar lista. 
 Una vez llegaron todos los participantes, dichas personas comenzaron a nombrar alumno por alumno en orden en el que había entregado su solicitud de participación. 
 Recuerdo a una señora mayor que empezó a explicar algunas cosas acerca del examen que estábamos a punto de hacer. También nos dio ánimos y nos dio las 
gracias por haber participado en el concurso, que seguramente seríamos uno de los mejores de nuestras clases por haber sido elegidos para el concurso.
  La primera pregunta se trataba de una serie de palabras que nos fueron dictadas, junto a sus definiciones, y nosotros teníamos que escribirlas en sus correspondientes definiciones, de forma correcta, es decir, sin faltas de ortografía. 
  Las preguntas siguientes fueron también bastantes sencillas, aunque hay que admitir que cometí bastantes errores, pero espero que como todos los que estábamos allí. Nadie es perfecto. 
  El examen era un "cuadernillo", formado por seis páginas a una sola cara y estaban dobladas por la mitad en el interior de un sobre. Este tenía en la parte delantera una especie de código que te identificaba. 
 Dicho examen tenía una duración de hora y media, pero obviamente muchas personas terminaron mucho antes de tiempo. En mi caso, por ejemplo, lo terminé en unos 45 minutos. Cuando la  hice la hora completa, metí el examen de vuelta en el sobre, lo dejé sobre la mesa, y me fui. 
  Y ya está. Fuimos de vuelta a Villafranca para continuar las clases en el instituto. 
  En mi opinión, la experiencia me gustó mucho. Es decir, está bastante bien hacer un examen "aleatorio" de algunas asignatura, y que a demás, si lo haces superen, pues te den un premio. Mi experiencia fue un poco agridulce, porque cuando salí de allí me di cuenta de muchos fallos que había cometido, y dichos fallos de ortografía los había estudiado anterior en las clases de lengua. 
  Pero bueno, no pasa nada. No tienes nada que perder por intentarlo. Y quién sabe, a lo mejor sale bien. 
 Me pregunta el profesor qué sí me gusta leer, pues claro. Es uno de mis pasatiempos preferidos. En mi opinión, leer es una de las mejores formas de mejorar, en general, de forma intelectual. Es decir, tu imaginación aumenta, al igual que tu vocabulario, tus conocimientos...Para mí una persona que no lee supone la privación de algo que se podía describir como una sensación bastante agradable. Lo recomiendo muchísimo. Mis libros preferidos son de amor, ficción, y algo de poesía. 
 Así que sí, aunque creas que no te gusta leer, deberías probar diferentes estilos hasta encontrar algo que te guste, y verás todas las consecuencias buenas que tiene. 
   Gracias María, por ser consciente de la importancia de la ortografía y de la lectura (nos has ahorrado una o dos sesiones de clase). 

  No lo sabemos si ha habido suerte al final, pero sí una alumna bastante satisfecha por haber participado. 




martes, 8 de mayo de 2018

DÍA INTERNACIONAL DE LIBRO EN EL IES "MELÉNDEZ VALDÉS" (2018)

    El pasado lunes 23 de Abril de este año 2018 tuvo lugar un acto de poemas en el Salón de Actos del IES "Meléndez Valdés" de Villafranca de los Barros. Este acto consistía en que los alumnos de 1º de Bachillerato de ambas secciones, ciencias y letras, tales como David Carrasco, Alicia Rincones, Rocío Vicente y Carmen Becerra, entre muchos otros, leyesen una serie de poemas de distintos tipos, pero también se animaron algunos profesores, tales como Valero (profesor de Lengua) y José Muñoz (profesor de Historia). El acto transcurrió no mucho más de una hora.

    A lo largo del encuentro salían una amplía variedad de poemas que recitaban nuestros alumnos, en solitario o en parejas. Para mi opinión las personas que más me llegaron con sus poemas fueron Helena Hernández, una alumna de 1º de Bachillerato C de Letras, que habló sobre un tema que tiene mucha controversia hoy día, ser nosotros mismos. Luego también me llamo lo que recitó el profesor de Historia José Muñoz, como ya he nombrado anteriormente, de composición propia y que trataba el tema de los refugiados de Siria. Además el momento en el que Elsa Tortonda, de 2º ESO B y participante del concurso"La Voz", cantó la canción "90 minutos" de India Martínez, transmitió un mensaje muy importante para mí.

  Ha sido muy gratificante para todos nosotros. Esperemos que se repita el próximo año. 

  Lo podéis ver aquí: 

    https://www.youtube.com/watch?v=7eUwqcGW5yU&feature=youtu.be

 Jaime Becerra Fernández, alumno de primero de Bachillerato B. 

martes, 17 de abril de 2018

MAGISTER DIXIT: "TODO LO QUE ERA SÓLIDO", ANTONIO MUÑOZ MOLINA


    Resulta gratificante que alguien se decida a relatar nuestro vergonzante pasado colectivo de forma conexionado, siquiera para constatar que no estamos solos en los raptos de desconsuelo y frustración que nos viene deparando esta España nuestra que algunos soñábamos mejor. ¿Melancolía de muchos, consuelo de tontos? Depende. La melancolía improductiva de los pusilánimes siempre resulta inútil, irritante casi, pero la melancolía emprendedora como la que alienta en este imprescindible ensayo de Antonio Muñoz Molina es la llave de arranque para un futuro más prometedor. 
  
    Para reconducirnos es preciso echar la vista atrás con espíritu crítico, ese espíritu en vías de extinción que le ha cedido el terreno al buenísimo, a la adulación y a los trasuntos de corrales de vecinos que son ciertas tertulias televisivas. Nada que ver estas últimas con la reivindicación racional de intelectuales honestos, de los de enjundia, como es el caso, no de esos ingrávidos títeres autoinvestidos como tales y que vocean o enmudecen según sople el siroco de las subvenciones. 

     Muñoz Molina da un repaso valiente y sin concesiones a la historia de España de los últimos treinta años. Por su libro desfila lo más granado de nuestra pervertida democracia: la banca especuladora, el fetichismo paleto de los nacionalismos, la irresponsable gestión de los recursos de todos en beneficio de unos cuantos plutócratas, la carrera política como una especie de balneario a perpetuidad generador de una hipertrofiada administración que funciona como una agencia de colocaciones donde lo de menos son las premisas de mérito y capacidad; la exaltación de la juerga y la holganza por parte de los estamentos gubernamentales que nos ha granjeado la fama que nos precede, la devaluación del esfuerzo, la bacanal grosera y la barbarie contra los animales investidas de legítimo folclore, la adulteración de la educación en las aulas y en las calles, la cobarde, acomplejada y nociva omisión del deber de disciplinar a nuestros jóvenes, la intromisión de la religión en los ámbitos públicos, la desaforada cultura del pelotazo, el sumidero de gasto de las comunidades autónomas y un largo y descorazonado etcétera de despropósitos reprochables desde cualquier posicionamiento ideológico. 

   Todo lo que era sólido es la reflexión, consistente y legítima, la voz de alerta, de quien combatió el oscurantismo de la dictadura, de quien asistió esperanzado a los albores de la democracia para ver cómo sus ideales encallaban años después en un caciquismo retrógrado mucho peor que el franquista por incorporar el gravamen añadido de la impostura. Y en ese espejo atrofiado en que se mira Muñoz Molina debemos miramos todos para enderezar el rumbo. Una lectura asequible a todos, amena y entreverada de perspicaz sentido del humor (destaco el capítulo del constructor paellero). Ay, sin en lugar de dejarnos anestesiar por los chamanes de la tele leyésemos de vez en cuando ensayos como éste, otro gallo cantaría. 

    Herminio Marín, maestro de Historia y Geografía y Coordinador o responsable de la biblioteca en el IES "Melendez Valdés". 

lunes, 16 de abril de 2018

X TERTULIA LITERARIA: "ENTRE TONOS DE GRIS" DE RUTA SEPETYS


      Hoy, tanto alumnos como madres y profesores del centro, hemos asistido a una entretenida tertulia literaria (la décima, por cierto).

      Teniendo el libro Entre tonos de gris de Ruta Sepetys en la mente y el corazón, iniciamos una charla donde todos nosotros expresábamos nuestra opinión sobre este libro lleno de historia y de un duro relato sobre la gran injusticia cometida con los países bálticos durante la dictadura de Stalin. La novela comienza cuando Lina y su familia son arrancada a la fuerza de lo que había sido su plácida existencia hasta ese momento, y los acontecimientos se precipitan por una terrible espiral. Desde las primeras líneas, la poderosa voz de Lina, su joven y valiente protagonista, nos arrastra. Su fuerza y su voluntad de mirar siempre hacia delante nos impresionan. Pero, sin duda, su dignidad y su determinación de ser ella misma a pesar de las circunstancias son los que nos conquista para siempre. 
     Entre tonos de gris nos muestra que incluso en la noche más oscura hay luz. Y que el amor es el arma más eficaz. 
     Fue una tarde muy amena, tanto que se nos pasó el tiempo volando compartiendo nuestra perspectiva.  Nos centramos en el valor educativo en otras zonas del continente; cómo ha llegado a influir tanto la educación en todos nosotros; el llamado maltrato de género en otras zonas; la importancia de la historia; y si, por lo menos, nos llegase a pasar de alguno de nosotros todo lo que había ocurrido a esta familia. 

Disfrutamos muchísimo, es por eso que os animamos a que vengáis a la próxima tertulia, pues aquellos que fuimos os aseguramos de que os encantará tanto por debatir sobre el libro como por tratar cuestiones tan humanas como la vida misma. 


  José María Pardo de la Parra, alumno de primero de Bachillerato A. 
   



domingo, 8 de abril de 2018

COMENTARIOS DE TEXTO: UN ARTÍCULO DE JAVIER MARÍAS

  Ni bilingüe ni enseñanza

  Una de las mayores locuras del sistema educativo español - también una de las más paletas - ha sido la implantación, no sé en cuántas comunidades autónomas, de lo que sus responsables bautizaron pomposamente e ilusamente como "enseñanza bilingüe", consistente en que los alumnos estudien algunas asignaturas en español y otras en inglés. Pongamos que Ciencias Naturales - o como se llame su equivalente en la actualidad - se imparte exclusivamente en la lengua de Elton John. Bien. Los encargados de las clases no son, sin embargo, salvo excepción, nativos británicos ni estadounidenses ni australianos ni irlandeses, sino individuos de Langreo, Orihuela, Requena, Conil o Mejorada del Campo que se supone que dominan dicha lengua. Pero, por cuanto me cuentan personas que trabajan en colegios e institutos-y absolutamente todos coinciden-, esos profesores poseen un conocimiento precario del idioma, de nuevo salvo excepción; lo chapurrean, por lo general tiene pésimo acento o ignoran la pronunciación correcta de numerosas palabras, su sintaxis y su gramática tienden a ser mera copia de las del castellano, y además, en cuanto se encuentran con una dificultad insalvable, recurren un rato a esta última lengua, sabedores de que es la que los estudiantes sí entienden. El resultado es un desastre total (ni enseñanza ni bilingüe): los chicos salen sin saber nada de inglés y aún menos de Ciencias o de las asignaturas que hayan caído bajo el dominio del presunto o falso inglés. Al parecer no se enteran, dormitan o juegan a los barcos (si es que aún se juega a eso) mientras los individuos de Orihuela o Conil sueltan absurdos macarrónicos en una especie de noidioma. Algo ininteligible hasta para un nativo, un farfulleo, una ristra de vocablos quizá aprendido el día antes en Internet, un mejunje, un chapoteo verbal. 

  Una de las cosas más incomprensibles es una lengua extranjera mal hablada por alguien que, para mayor fatuidad, está convencido de hablarla bien. Incluso alguien que conozca la gramática, la sintaxis y el vocabulario, capacitado para leerla y hasta traducirla, solo emita un galimatías si tiene fortísimo acento, pronuncia erróneamente o no adopta la adecuada entonación. He oído contar que ese era el caso del renombrado traductor Fernando Vela, que vertió al español muchos libros, pero que si oía decir como es debido "You are mi girl", frase sencilla, no la reconocía: para él "You" se pronunciaba como lo veía escrito, y no "Yu"; "are" no era "ar"; "my" no era "mai", sino "mi"; y la última palabra era "jirl", con una i bien castellana. También he oído contar que Jesús Aguirre se atrevió a dar una conferencia en inglés en una Universidad norteamericana. Los nativos lo escucharon pacientemente, pero luego admitieron, todos, no haber comprendido una palabra de aquel imaginario inglés de esparto. En una ocasión oí a un colegio novelista leer fragmentos de sus textos en una sesión londinense. Pese a que el escritor había residido largo tiempo en Inglaterra y debía de conocer su lengua, no estaba capacitado para hablarla de manera inteligible, tampoco allí entendió nadie nada. 

  Lo curioso es que, a pesar de estas dificultades frecuentes, los españoles de hoy están empeñados en trufar sus diálogos de términos en inglés, pero por lo general tan mal dichos o pronunciados que resultan irreconocibles. Hace poco oí hablar en una tertulia del "Ritalix". Así visualicé yo la palabra al oírsela a unos y a otros, y tan solo saqué en limpio que lo de "Rita" iba por la alcaldesa de Valencia, Barberá. Al poco apareció el engendro por fin escrito en pantalla: "Ritaleaks". Lo mismo me pasó con un anuncio de algo: "Yastit", repetían las voces, hasta que lo vi escrito: "Just Eat". En castellano contamos con solo cinco vocales, así que si uno no distingue que "it" no suena igual que "eat", ni "pick" como "peak", ni "sleep" como "slip", ni "ship" como "sheep", con facilidad llamará ovejas a los barcos y demás. Si además ignora que se usa la misma vocal para "bird", "Burt, "hurt", y "heard", pero no para "beard" ni "heart", o que "break" se dice "breik" pero "bleak" se dice "blik", son fáciles de imaginar las penalidades para entender y para hacerse entender. La gente española llena hoy sus peroratas de "brainstorming", "crowdfunding", "mainstream", "target", "share", "spoiler", "feedback", "briefing", pero la mayoría suelta estos vocablos a la española, a la pata la llana, y así no habrá británico ni americano que los reconozca en tan espesos labios. Vistas nuestras limitaciones para la Lengua Deseada, a uno se le ponen los pelos de punta al figurarse esas clases de colegios e institutos impartidas en inglés estropajoso. ¿No sería más sensato-y mucho menos paleto- que los chicos aprendieran Ciencias por un lado e inglés por otro, y que de las dos se enteraran bien? Solo cabe colegir que a demasiadas comunidades autónomas lo que les interesa es producir iletrados cabales. 
   Javier Marías, 17 de mayo del 2015
(El País Semanal). 

lunes, 2 de abril de 2018

¡BIENVENIDO A LA REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE TU HABITACIÓN!



    Bienvenido a la República Independiente de tu habitación: redacta las normas de comportamiento que exigirías a toda persona de tu familia, amigos para entrar y permanecer allí. Seguro que más de una vez has deseado tener en tu casa un espacio para ti. 

   Muy buenas a todos. Como vuestra intención es poder formar parte o entrar dentro de esta república, no os lo voy a poner nada fácil porque en este sitio tan especial solo consiguen entrar los privilegiados que cumplen una serie de normas básicas: 

Norma 1: Impuesto social comestible.

  Esta norma nos conviene a todos, tanto a mí que soy la que manda, como al invitado. Cualquiera que entre aquí debe saber que yo con comida soy feliz, por esta razón, en la puerta de entrada habrá una cestita abierta a cualquier tipo de ofrenda OBLIGATORIA. 

Norma 2: No ser fan del chocolate.

   Como tipo de gobierno, siempre tenemos algún roce por así decirlo con alguna comunidad. En este caso, su comunidad es la del chocolate, que está apunto de ser expulsada debido al incumplimiento de esta norma. 
   Si eres miembro de esta comunidad, te encanta muchísimo el chocolate, perdóneme pero no le permitiré entrar, gracias por intentarlo. 

Norma 3: Prohibido tener ganas de verano.


   En esta república está siempre nevando, ya que su presidenta ha impuesto que sea invierno toda la vida. Están totalmente prohibidas las temperaturas cálidas. ¿Para qué sudar pudiendo arroparte del frío? Es razonable, piénsalo. 
  Todo esto tiene un privilegio, las vacaciones que todo el mundo tiene en verano, aquí son en invierno. 

Norma 4: No entrar con cara de amargado o de aburrido.

  Aquí todo es diversión. Nos reímos de todo hasta de las caídas. Está claro que nos reímos de las personas sino con ellas. 
  Tienes que venir con una sonrisa en la cara y disfrutar al máximo tu tiempo aquí, porque venir amargado no te servirá de nada además que te tendré que expulsar. 

Norma 5: Se aceptan invitados. 

   A ver, no os emocionéis porque no es cualquier invitado, sino el que yo diga, que para eso mando aquí. Solo se permiten chicos guapos, era evidente, ¿no? Podéis traer un invitado más extra, pero con una condición, DEBE amar el queso, como yo. 

Norma 6: Obligatorio estar sentado en la cama.

  Si estáis de pie me vais a estresar y, ¿a que no queréis eso para vuestra presidenta? Lo sé. Cama o sofá, libre elección porque precisamente de eso no me puedo quejar. 

Norma 7: No robar.


   Es uno de los mandamientos cristianos. Pues como yo buena presidenta les he copiado y lo he puesto como norma. Si veis algo guay que os gusta, me podéis preguntar aunque es mejor que os lo ahorrareis porque la respuesta va a ser no (soy maja aunque no lo parezca, pero para esto tengo que ser seria). 

Norma 8: Risa descontrolada. 

   Tiene que ver con la norma 4. Vuelve a leerla que sé que no te acuerdas. Esto es por si se cuela algún amargado, contagiarle con nuestro sentido del humor además de nuestra risa contagiosa que ayudará a expulsar su amargura. 

Norma 9: Respeto. 

  Ya no os doy más la lata con tantas normas, esta es la última pero no menos importante. Esta república está abierta a cualquier humano, animal, alien...Todos los públicos menos menores de un año. Con lo cual no quiero odiosos, ni homófobos, ni racistas, ni machista, ni sexistas...Y una larga lista de -istas y de -fobos, porque no viene nada bien para nuestro minipaís. Así que ya sabéis, si sois algo de eso, ni os molestéis en entrar. 

Aquí se acaban todos las condiciones para entrar en esta república, muchas gracias por leer este tocho y por intentar entrar.

  Paula Pardo de la Parra, alumna de primero de Bachillerato C. 




CONCURSO LITERARIO DE RELATO CORTO

 A finales del curso 2017/2018 tuvimos un concurso literario del IES "Meléndez Valdés".  La actividad comenzó con un estimulo...