miércoles, 24 de octubre de 2012

RELATOS DE TERROR I Y II

 Se les encarga una historia de terror a los alumnos de 4º  con unos determinados parámetros. En principio, se describe un lugar cotidiano como si fuera el escenario de una historia de terror. Después: 
a) Se elige un sitio que te resulte familiar: un parque cercano, un estadio deportivo, una calle comercial…
b) Se imagina dicho escenario en una situación inusual y un ambiente terrorífico: a altas horas de la noche, en penumbra, sin gerente, con tormenta o niebla…
c) Se lleva a cabo una descripción del lugar y aprovecha todos los detalles para transmitir terror: siluetas, sombras, sonidos…

  Y se aprovecha la descripción para iniciar un relato de suspense con el siguiente argumento: un hombre recibe una llamada misteriosa de un desconocido que lo cita para desvelarle un secreto (extraído del libro de Edebé de 4º). He aquí el resultado...



     Aquella noche del viernes fue diferente. Esa misma tarde salí a pasear a los perros de mi abuelo, los llevé hasta la colina de San Isidro. El sol brillaba con intensidad, pero de repente, los rayos se apagaron y dejaron paso a una tormenta gritona y desagradable.
    Corrí a refugiarme a la ermita y por el camino los animales se escaparon. No pude hacer nada al respecto y los perdí de vista debido al aguacero que acompañaba a la tormenta.
    Sentada en la puerta de la ermita, empapada y con mucho frío, contemplaba los estallidos de aquel fenómeno atmosférico. 
    Cayó la noche y seguía incomunicada, sola y mojada. Cuando parecía que todo estaba en calma, me asomé y se había extendido una espesa niebla que no te dejaba ver. Estaba asustada, nadie sabía nada de mí y viendo como estaba la noche, opté por esperarme hasta el amanecer. 
    Dos horas más tarde, un murmullo me hizo abandonar mi refugio. Podría ser la salvación para sobrevivir aquellas terroríficas horas. 

    Todo estaba descontrolado, el viento soplaba enfadado, la niebla blanquecía todo el paisaje y la luna llena brillaba tímidamente. Para colmo, yo tiritaba y hacía de coro musical, la pequeña campanilla de la puerta de la puerta de la iglesia se removía para hacerse presente y las palabras pronunciadas por aquella persona desconocida cada vez estaban más cerca.
    De cuclillas andaba con delicadeza, pero tal fue el susto que me caí de culo. ¡Había una sombra! Una sombra a pocos metros de mí, parada, pero la niebla había disimulado mi presencia.
    La sombra proyectada en aquella pared húmeda y embarrada pertenecía a un hombre alto y enchaquetado, con los pelos como una escarola debido al ambiente. 
    Busqué por todos lados hasta encontrar una pista para saber dónde se encontraba exactamente. Localicé la punta de su zapato que asomaba por las escaleras que accedían a mi escondite. 
    La sombra no se perdía en la pared y controlaba los movimientos del hombre.
    Al poco tiempo, aparece otra persona, algo más baja y vestida con ropa deportiva o eso parecía al ver la forma de unas zapatillas de deporte. La forma de su cuerpo delataba que se trataba de otra persona masculina. 
    Ahora hablaban en alto, pero solo me dio tiempo a escuchar al hombre de la chaqueta o de la gabardina, es decir, el que primero llegó. Éste dijo: -Sé que fuiste tú.
    A continuación, sacó una pistola y disparó a su acompañante, que se desplomó en pocos segundos. Me convertí en piedra y cerré los ojos durante cinco segundos, después todo había terminado. Cuando los volví a abrir estaba sonando el despertador, estaba en mi cama, arropada hasta la cabeza. Todo había sido un sueño.
    Aquí no queda la sorpresa, era lunes por la mañana, no era ni viernes ni sábado y al llegar a clase, mi profesor de Educación Física no llegó y nunca lo hizo, porque un hombre repeinado y con gabardina nos comunicó el fallecimiento del pobre hombre.
    
    Fue una tortura, un misterio, ¿qué había sucedido? ¿Se trataba acaso de una broma? ¿Sería casualidad?
                                     


                                        Cristina Luna Díaz, alumna de 4º de la ESO A.

2 comentarios:

  1. Enhorabuena Cristina. Has conseguido mantener la intriga.

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  2. Cuarto de ESO, .... Educación Física, .... Un sueño, ... ¡Qué poco quieres a Antonio! Jajaj, muy buen relato Cristina y muy bien elegida la víctima (al menos no fue el de Matemáticas)

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