lunes, 6 de octubre de 2014

LOS EUFEMISMOS Y LO POLITICAMENTE CORRECTO


   Aunque sea de una forma ligera, tratemos hoy un fenómeno curioso y llamativo de las relaciones semánticas en general, y del cambio semántico, en particular. En principio, habría que definir qué es un eufemismo. 
 El eufemismo es una expresión alternativa a la que se recurre para evitar el uso de una palabra considerada tabú ( de mal agüero, malsonante o hiriente). El Diccionario de la RAE lo define como “manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante”. Así, existe la creencia de que nombrar la palabra serpiente puede hacer que esta acuda, por lo cual algunos hablantes recurren al eufemismo bicha. Expresiones como córcholis, jopelines o mecachis son eufemismos que encubren palabras malsonantes muy conocidas. 
 Por lo que respecta al circunloquio, perífrasis o rodeo consiste en un recurso a una expresión compleja para evitar el uso de una sencilla. Muchos circunloquios son, además, eufemismos: así, decimos que alguien nos ha dejado o pasó a mejor vida para evitar decir ha muerto. El circunloquio tiene a menudo pretensiones ingeniosas (donde la espalda pierde su santo nombre), pero su abuso origina una expresión pedante y artificiosa (por ejemplo, hablar de segmento de ocio para referirse al recreo). Otros son del tipo estar de la olla (loco); irse con el rabo entre las piernas (huir); casarse de penalti y comerse la talega antes de tiempo; cortijo del silencio (cementerio);  estirar la pata; criar malvas; arrugar el hocico (enfadarse); clínica del zapato (zapatería); boutique del pan (panadería)...
  Estoy plenamente convencido que el aspecto escatológico os va a llamar mucho la atención. Ya hemos escuchado las clásicas expresiones vamos al tigre/meódromo, nos sentamos en el trono o bien visitamos al señor Roca. Una vez allí, para responder la llamada de la naturaleza, podemos cambiarle el agua al canario, es decir, hacer aguas menores, si no queremos hablar de mear o echar un meo. Aunque también podemos ir de vientre, dejar un regalito, plantar un pino, deshacernos de nuestro lado oscuro, sacar la leña al patio, encargar un brazo de gitano, liberar a Willy, poner un fax, pasar de lo abstracto a lo concreto, echar troncos al aserradero, darle sabor al caldo, echar al inquilino, calcular nuestro producto interior bruto, vaciar la papelera de reciclaje o voy a ensuciar (como dicen los mayores). La verdad es que podemos llegar a ser muy originales a la par que faltones y no sería la primera vez que para estos menesteres oímos también: Me voy, que el perro asoma la cola/el hocico o bien Obama sale de la Casa Blanca. Tras una consulta en twitter salieron muchísimas más: echar una placa, bombardear la zona, aliviarse, negociar la liberación de rehenes, salir el topo de la madriguera, lanzar torpedos, ir a darlo todo, dar un concierto, parir mulatos, hablar con la ONU, entrar en modo súper guerrero… La originalidad al poder, vamos.
Con todo esto quiero decir que los eufemismos hay que adaptarlos culturalmente (a lo mejor la marca de sanitarios en Sudamérica no es la misma que la nuestra, es decir, la del señor Roca). Y además, muchas de expresiones pueden llegar a tener tintes racistas o ser demasiado chabacanas, así que ojito con emplearlas alegremente y atentos al registro del texto que tengamos entre manos.

Algunos eufemismos de la vida cotidiana son los siguientes: 

   Por otra parte, la crisis alumbra un auténtico diccionario de «neolengua», con eufemismos, perífrasis y circunloquios para ocultar el impacto negativo de la recesión económica y las medidas adoptadasVivimos actualmente en una auténtica peste del eufemismo, magias trileras, afasia lingüística radical o verdad maquillada. 


   Es el lenguaje políticamente correcto y entender que lo no se nombra, no existe. Claro que también lo usamos en nuestro día a día. ¿Os acordáis de cómo la Casa Real evitó la palabra “separación” al anunciar el cese temporal de la convivencia entre la infanta Elena y su marido? En otros casos se ha hablado de movilidad exterior que equivale a la emigración juvenil forzosa o fuga de cerebros; cierto "personajillo" se le tenía hecho una simulación de indemnización en diferido; a ETA se le denominó Movimiento Vasco de Liberación...


   En otros casos y dentro del mundo laboral, siempre nos pueden llamar la atención el maquillaje de los cargos. Y es verdad que son la mar de útiles para adornar nuestros currículos. Veamos algunos:

Coordinador Oficial de Movimientos Internos (portero)
Coordinador Oficial de Movimiento Nocturno (vigilante)
Distribuidor Interno de Recursos Humanos (ascensorista)
Especialista en Logística de Energía Combustible (butanero)
Auxiliar de Servicios de Ingeniería Civil (peón de obra)
Subalterno Auxiliar de Servicios de Ingeniería Civil (ayudante de peón de obra)
Especialista en Logística de Documentos (mensajero)
Especialista Avanzado en Logística de Documentos (mensajero con moto)
Técnico de Mercadeo Dirigido (repartidor de volantes en las esquinas)
Especialista en Logística de Alimentos (mozo de almacén)
Abastecedor Logístico en Ubicaciones de Alta Concentración (vendedor de bocatas en el estadio)
Distribuidor de Productos Alternativos de Alta Rotación (vendedor ambulante)
Técnico Sanitario de Caminos Públicos (barrendero de calles)

¡Y ya no digamos, cuando los cargos se ponen en inglés, que da más caché! Pero esto lo dejo en una imagen, que vale más que mil palabras.


Jóvenes, cuidado con las palabras que pueden ser armas de destrucción masiva. Firmado: un Agente Técnico Especialista Emocional en Lengua y Literatura Castellana. 
Extraído parcialmente de la siguiente dirección: 
Unos artículos muy interesantes lo podéis leer en:

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