miércoles, 1 de octubre de 2014

ANTOLOGÍA DE TEXTOS POÉTICOS


   Los criterios para seleccionar una antología de textos poéticos pueden ser muy variados, dependiendo, indudablemente, del gusto personal, de los objetivos y fines que se persigan y de los receptores a los que se dirija. El objetivo de este apartado es muy sencillo: ofrecer, para un momento de necesidad, textos fáciles, de autores conocidos y de temática comprensible y cercana al alumnado adolescente al que va dirigido.
  La selección se ha centrado más en los poemas que en los autores, de ahí la falta de equilibrio que se puede detectar entre el número de poemas de unos autores y de otros.
  Los poemas y autores seleccionados son los siguientes:
Poesía anónima:
α La novia destrenza el pelo
Luis de Góngora:
α Lloraba la niña
Antonio Machado:
α Discutiendo están dos mozos α La primavera besaba
α Recuerdo infantil
Manuel Machado:
α Pierrot y Arlequín
Jacinto Benavente:
α Y va de cuento...
Carlos Edmundo de Ory: α Fonemoramas
α Hipérbole del amoroso
Federico García Lorca: α Se ha puesto el sol
α Baladilla de los tres ríos α Se ha llenado de luces
α Cazador
α Paisaje
α Nana de Sevilla
α Los reyes de la baraja
α La luna va por el agua
α Zorongo
αLaTarara
α Los pelegrinitos
α Si mis manos pudieran deshojar α Memento
Miguel Hernández: α Carta
Francisco Villaespesa:
α ¿Para que soñar jardines...?
León Felipe:
α Justicia
Rafael Alberti:
α Se equivocó la paloma
α Bailecito de bodas α ¡Quién cabalgará...! α No quiero, no
Dámaso Alonso:
α Estoy vivo y toco
Ángel González:
α Contra-Orden
José Agustín Goytisolo: α Autobiografía
α Érase una vez
Miquel Martí i Pol:
α No pido mucho
Joan Manuel Serrat:
α A quien corresponda
Gloria Fuertes:
α Yo Tengo esperanza
LA NOVIA DESTRENZA EL PELO
La novia destrenza el pelo;
se desmaya el caballero. ¿Quién lo irá a buscar?
¿Quién lo irá a buscar al novio? ¿Quién lo irá a buscar?
Nubes andan por el cielo,
agua iban revertiendo.
¿Quién lo irá a llamar?
¿Quién lo irá a llamar al novio? ¿Quién lo irá a llamar?
Que mis amores ya los tengo. ¿Quién los irá a llamar?
Anónimo
LLORABA LA NIÑA
Lloraba la niña y tenía razón, la prolija ausencia
de su ingrato amor.
Dejóla tan niña
que apenas creo yo que tenía los años que ha que la dejó.
Llorando la ausencia
del galán traidor,
la halla la luna
y la deja el sol, añadiendo siempre pasión a pasión,
memoria a memoria,
dolor a dolor.
Luis de Góngora
DISCUTIENDO ESTÁN DOS MOZOS
Discutiendo están dos mozos si a la fiesta del lugar
irán por la carretera
o a campo traviesa irán.
Discutiendo y disputando empiezan a pelear.
Ya con las trancas de pino furiosos golpes se dan;
ya se tiran de las barbas, ya se las quieren pelar.
Ha pasado un carretero, que va cantando un cantar: "Romero para ir a Roma, lo que importa es caminar; a Roma por todas partes, por todas partes se va.
Antonio Machado
LA PRIMAVERA BESABA
La primavera besaba suavemente la arboleda,
y el verde nuevo brotaba como una verde humareda. Las nubes iban pasando sobre el campo juvenil...
Yo vi en las hojas temblando las frescas lluvias de abril. Bajo ese almendro florido, todo cargado de flor -recordé - , yo he maldecido mi juventud sin amor.
Hoy, en mitad de la vida,
me he parado a meditar... ¡Juventud nunca vivida, quién te volviera a soñar!
Antonio Machado
RECUERDO INFANTIL
Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.
Es la clase. En un cartel se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel, junto a una mancha carmín.
Con timbre sonoro y hueco truena el maestro, un anciano mal vestido, enjuto y seco, que lleva un libro en la mano.
Y todo un coro infantil
va cantando la lección; "mil veces ciento, cien mil: mil veces mil, un millón."
Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.
Antonio Machado
PIERROT Y ARLEQUÍN
Pierrot y Arlequín mirándose sin rencores,
después de cenar pusiéronse a hablar de amores.
Y dijo Pierrot:
-¿Qué buscas tú? - ¿Yo? ¡Placeres!
- Entonces no más disputas por las mujeres.
Y sepa yo al fin
tu novia, Arlequín.
- Ninguna.
Mas dime a tu vez
la tuya. - ¡Pardiez,
la luna!
Manuel Machado
Y VA DE CUENTO
Esta flauta suena a lo que se desea cuando yo quiero. Apenas empiece a tocar veréis por todas partes,
por todos los resquicios,
quiebras y agujeros,
rendijas y rajas,
resquebrajaduras y desconchaduras, salir, acudir y juntarse
ratones y ratas, a cientos, millares,
de todos colores, tamaños y castas. Ratoncillos grises
con sus orejitas alerta;
sus ojillos vivos
como cabecitas de alfileres negros;
el rabillo enhiesto y los bigotazos, que son la avanzada insolente
de los hociquillos siempre golosazos. Ratones caseros,
ratones de campo,
ratones de fina pelliza de armiño,
y ratones rubios, y ratones pardos.
Y ratazas de cejas peludas,
que enfoscan los ojos redondos
que son antiparras de viejo escribano. Y ratas,
ratones,
ratean, rabean, remusgan,
rebuscan, respingan, atisban,
oliscan, lamiscan, comiscan, mascullan y mascan,
añascan, despizcan, desmigan, desconchan, descostran,
desmuran, destablan, desgranzan, socarran, socavan, rapiñan,
roen, rascan, rapiñan,
rajan, rapan, rasan.
Jacinto Benavente
FONEMORAMAS
Si canto soy un cantueso Si leo soy un león
Si emano soy una mano Si amo soy un amasijo Si lucho soy un serrucho
Si como soy como soy
Si río soy un río de risa
Si duermo enfermo de dormir Si fumo me fumo hasta el humo Si hablo me escucha el diablo Si miento invento una verdad Si me hundo Carlos Edmundo
Carlos Edmundo de Ory
HIPÉRBOLE DEL AMOROSO
Te amo tanto que duermo con los ojos abiertos. Te amo tanto que hablo con los árboles.
Te amo tanto que lloro joyas de oro.
Te amo tanto que mi alma tiene trenzas.
Te amo tanto que me olvido del mar. Te amo tanto que las arañas me sonríen. Te amo tanto que soy una jirafa.
Te amo tanto que a Dios telefoneo.
Te amo tanto que acabo de nacer.
Carlos Edmundo de Ory
SE HA PUESTO EL SOL
Se ha puesto el sol. Los árboles meditan como estatuas.
Ya está el trigo segado.
¡Qué tristeza
de las norias paradas!
Un perro campesino
quiere comerse a Venus y le ladra.
Los mosquitos- pegasos del rocío- vuelan, el aire en calma.
La Penélope inmensa de la luz
teje una noche clara.
"Hijas mías, dormid, que viene el lobo", las ovejitas balan.
¿Ha llegado el otoño, compañeras?
dice una flor ajada.
¡Ya vendrán los pastores con sus nidos, por la sierra lejana!
Ya jugarán los niños en la puerta
de la vieja posada,
y habrá coplas de amor
que ya se saben de memoria las casas
F. García Lorca
BALA DILLA DE LOS TRES RÍOS
El río Guadalquivir
va entre naranjos y olivos. Los dos ríos de Granada bajan de la nieve al trigo.
¡Ay, amor
que se fue y no vino!
El río Guadalquivir
tiene las barbas granates, los dos ríos de granada uno llanto y otro sangre.
¡Ay, amor
que se fue y no vino!
Para los barcos de vela, Sevilla tiene un camino; por el agua de Granada sólo reman los suspiros.
¡Ay, amor
que se fue y no vino!
Guadalquivir, alta torre
y viento en los naranjales. Darro y Genil, torrecillas muertas sobre los estanques.
¡Ay, amor
que se fue y no vino!
¡Quién dirá que el agua lleva un fuego fatuo de gritos!
. ¡Ay, amor
que se fue y no vino!
Lleva azahar, lleva olivas, Andalucía, a tus mares.
¡Ay, amor
que se fue por el aire!
F, García Lorca
SE HA LLENADO DE LUCES
Se ha llenado de luces mi corazón de seda, de campanas perdidas, de lirios y de abejas,
y yo me iré muy lejos, más allá de esas sierras, más allá de los mares, cerca de las estrellas, para pedirle a Cristo, Señor, que me devuelva mi alma antigua de niño, madura de leyendas,
con el gorro de plumas y el sable de madera.
F. García Lorca
CAZADOR
¡Alto pinar!
Cuatro palomas por el aire van.
Cuatro palomas vuelan y tornan. Llevan heridas
sus cuatro sombras.
¡Bajo pinar!
Cuatro palomas en la tierra están.
F. García Lorca
PAISAJE
Las estrellas apagadas llenan de ceniza el río verdoso y frío.
La fuente no tiene trenzas. Ya se han quedado los nidos escondidos.
Sale del monte la luna, con su cara bonachona de jamona.
Una estrella le hace burla desde su casa de añil infantil.
F. García Lorca
NANA DE SEVILLA
Este galapaguito
no tiene mare;
lo parió una gitana,
lo echó a la calle.
No tiene mare,sí;
no tiene mare, no;
no tiene mare,
lo echo a la calle. Este niño chiquito
no tiene cuna;
su padre es carpintero y le hará una.
F. García Lorca
LOS REYES DE LA BARAJA
Si tu madre quiere un rey,
la baraja tiene cuatro:
Rey de oros, rey de copas, rey de espadas, rey de bastos.
Corre que te pillo, corre que te agarro, mira que te lleno
la cara de barro.
Del olivo me retiro,
Del esparto
yo me aparto,
del sarmiento
me arrepiento
de haberte querido tanto.
F. García Lorca
LA LUNA VA POR EL AGUA
La luna va por el agua, ¡cómo está el cielo tranquilo! Va segando lentamente
el temblor viejo del río, mientras que una rana joven la toma por espejito.
F. García Lorca
ZORONGO
Las manos de mi cariño
te están bordando una capa con agremán de alhelíes
y con esclavina de agua. Cuando fuiste novio mío,
por la primavera blanca
los cascos de tu caballo cuatro sollozos de plata.
La luna es un pozo chico,
las flores no valen nada,
lo que valen son tus brazos cuando de noche me abrazan, lo que valen son tus brazos cuando de noche me abrazan.
F. García Lorca
LA TARARA
La Tarara, sí; la Tarara, no;
La Tarara, niña, que la he visto yo.
Lleva mi tarara un vestido verde lleno de volantes y de cascabeles.
La Tarara, sí;
la Tarara, no;
la Tarara, niña, que la he visto yo.
Luce mi Tarara su cola de seda sobre las retamas y la hierbabuena.
Ay, Tarara loca. Mueve la cintura para los muchachos de las aceitunas
F. García Lorca
LOS PELEGRINITOS
Hacia Roma caminan dos pelegrinos,
a que los case el Papa, porque son primos.
Sombrerito de hule lleva el mozuelo,
y la pelegrinita
de terciopelo.
Al pasar por el puente de la Victoria, tropezó la madrina, cayó la novia.
Han llegado a Palacio, suben arriba,
y en la sala del Papa los desaniman.
Le ha preguntado el Papa
cómo se llaman.
Él le dice que Pedro y ella que Ana.
Le ha preguntado el Papa que qué edad tienen.
Ella dice que quince
y él diez y siete.
Le ha preguntado el Papa de dónde eran.
Ella dice de Cabra
y él de Antequera.
Le ha preguntado el Papa que si han pecado.
Él le dice que un beso que le había dado.
Y a la pelegrinita, que es vergonzosa,
se le ha puesto la cara como una rosa.
Y ha respondido el Papa desde su cuarto:
¡Quién fuera pelegrino para otro tanto!
Las campanas de Roma ya repicaron
porque los pelegrinos ya se casaron.
F. García Lorca
SI MIS MANOS PUDIERAN DESHOJAR
Yo pronuncio tu nombre en las noches oscuras, cuando vienen los astros a beber en la luna
y duermen los ramajes de las frondas ocultas. Y yo me siento hueco de pasión y de música. Loco reloj que canta muertas horas antiguas.
Yo pronuncio tu nombre,
en esta noche oscura,
y tu nombre me suena
más lejos que nunca.
Más lejano que todas las estrellas y más doliente que la mansa lluvia.
¿Te querré como entonces alguna vez? ¿Qué culpa tiene mi corazón?
Si la niebla se esfuma,
¿qué otra pasión me espera? ¿Será tranquila y pura?
¡¡Si mis dedos pudieran deshojar la luna!!
F. García Lorca
MEMENTO
Cuando yo me muera, enterradme con mi guitarra
bajo la arena.
Cuando yo me muera, entre los naranjos
y la hierbabuena.
Cuando yo me muera, enterradme si queréis en una veleta.
¡Cuando yo me muera!
F. García Lorca
CARTA
Cuando te voy a escribir
se emocionan los tinteros: los negros tinteros fríos
se ponen rojos y trémulos,
y un claro calor humano sube desde el fondo negro. Cuando te voy a escribir,
te van a escribir mis huesos:
te escribo con la imborrable tinta de mi sentimiento.
Allá va mi carta cálida, paloma forjada al fuego, con las dos alas plagadas y la dirección en medio.
Ave que sólo persigue, para nido y aire y cielo, carne, manos, ojos tuyos, y el espacio de tu aliento. Y te quedarás desnuda dentro de tus sentimientos, sin ropa, para sentirla
del todo contra tu pecho.
Aunque bajo la tierra mi amante cuerpo esté, escríbeme a la tierra que yo te escribiré.
Miguel Hernández
¿PARA QUÉ SOÑAR JARDINES...
¿Para qué soñar jardines
que luego deshoja el viento?... ¡Mi sueño es ser una palma en la mitad del desierto!
Francisco Villaespesa
JUSTICIA
¡Justicia!
Pero ¿qué palabra es esta
que no conocen los dioses?
¿Qué palabra es esta
que no han aprendido los dioses todavía? ¿Qué palabra es esta
que enloquece a Don Quijote
y encabrita a Rocinante?
¿Qué palabra es esta
que hace gritar al "Caballero"
y relinchar a su caballo con una horrible mueca de aldaba
de aldabón
que llama en la noche,
que golpea en el cielo,
que retumba en el universo... ¡Justicia...Justicia...Justicia! Y los dioses se asustan
y se preguntan aturdidos ¿qué palabra es esta?
Justicia, grita el caballero. Justicia, repite su montura. Justicia, grita Don Quijote... Justicia, relincha Rocinante. Justicia grita el hombre.
Y justicia relincha delirante su caballo. Grito...relincho... Justicia.
" Justicia... Justicia... Justicia"
He aquí un verso precioso, eneasílabo, desconocido de los dioses.
He aquí un verso
que no conocen los dioses todavía.
León Felipe
SE EQUIVOCÓ LA PALOMA
Se equivoco la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al norte fue al sur. Creyó que el trigo era agua. Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo; que la noche, la mañana.
Se equivocaba.
Que las estrellas, rocío; que el calor, la nevada. Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa; que tu corazón, su casa. Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla. Tú, en la cumbre de una rama)
R. Alberti
BAILECITO DE BODAS
Por el Totoral, bailan las totoras del ceremonial.
Al tuturuleo
que las totorea,
baila el venteveo
con su ventevea. ¿Quién vio al picofeo tan pavo real,
entre las totoras,
por el Totoral?
Clavel ni alhelí, nunca al rondaflor vieron tan señor como el venteví. Cola colorsí, color no, al ojal, entre las totoras, por el totoral.
Benteveo, bien,
al tuturulú,
chicoleas tú
con tu ten con ten. ¿Quién picará a quién, al punto final,
entre las totoras, por el Totoral?
Por el Totoral, bailan las totoras del matrimonial.
R. Alberti
¡QUIÉN CABALGARÁ ...!
¿Quién cabalgará el caballo de espuma azul de la mar!
De un salto,
¡quién cabalgará la mar!
¡Viento, arráncame la ropa! ¡Tírala, viento, a la mar! De un salto,
quiero cabalgar la mar.
¡Amárrame a tus cabellos, crin de los vientos del mar!
De un salto,
quiero ganarme la mar.
R. Alberti
NO QUIERO, NO
No quiero, no, que te rías,
ni que te pintes de azul los ojos,
ni que te empolves de arroz la cara, ni que te pongas la blusa verde,
ni que te pongas la falda grana.
Que quiero verte muy seria,
que quiero verte siempre muy pálida, que quiero verte siempre llorando, que quiero verte siempre enlutada.
Rafael Alberti
ESTOY VIVO Y TOCO
Estoy vivo y toco. Toco, toco, toco.
Y no, no estoy loco.
Hombre, toca, toca lo que te provoca: seno, pluma ,roca,
pues mañana es cierto que ya estarás muerto, tieso, hinchado, yerto.
Toca, toca, toca, ¡qué alegría loca! Toca. Toca. Toca.
Dámaso Alonso
CONTRA-ORDEN. (Poética por la que me pronuncio ciertos días.)
Esto es un poema.
Aquí está permitido
fijar carteles,
tirar escombros, hacer aguas y escribir frases como:
Marica el que lo lea, Amo a Irma,
Muera el...(silencio), Arena gratis, Asesinos,
Etcétera.
Esto es un poema. Mantén sucia la estrofa. Escupe dentro.
Responsable la tarde que no acaba, el tedio de este día,
la indeformable estolidez del tiempo
Ángel González
AUTOBIOGRAFÍA
Cuando yo era pequeño
estaba siempre triste,
y mi padre decía,
mirándome y moviendo la cabeza: hijo mío, no sirves para nada.
Después me fui al colegio con pan y con adioses, pero me acompañaba
la tristeza. El maestro graznó: pequeño niño,
no sirves para nada.
Vino, luego, la guerra, la muerte - yo la vi-
y cuando hubo pasado
y todos la olvidaron, yo, triste, seguí oyendo: no sirves para nada.
Y cuando me pusieron los pantalones largos, la tristeza en seguida cambió de pantalones.
Mis amigos dijeron: no sirves para nada.
En la calle, en las aulas, odiando y aprendiendo la injusticia y sus leyes, me perseguía siempre la triste cantinela:
no sirves para nada.
De tristeza en tristeza caí por los peldaños de la vida. Y un día, la muchacha que amo, me dijo, y era alegre: No sirves para nada.
Ahora vivo con ella,
voy limpio y bien peinado. Tenemos una niña,
a la que, a veces, digo, también con alegría:
no sirves para nada.
José Agustín Goytisolo
ÉRASE UNA VEZ
Érase una vez
un lobito bueno,
al que maltrataban todos los corderos. Y había también
un príncipe malo, una bruja hermosa y un pirata honrado. Todas estas cosas había una vez cuando yo soñaba un mundo al revés.
José Agustín Goytisolo
NO PIDO MUCHO
No pido mucho:
poder hablar sin cambiar la voz;
caminar sin muletas,
hacer el amor sin que haya que pedir permiso, escribir en un papel sin rayas.
O bien, si parece demasiado:
escribir sin tener que cambiar la voz; caminar sin rayas;
hablar sin que haya que pedir permiso; hacer el amor sin muletas.
O bien, si parece demasiado:
hacer el amor sin que haya que cambiar la voz; escribir sin muletas;
caminar sin que haya que pedir permiso; hablar sin rayas.
O bien, si parece demasiado...
Miquel Martí i Pol (Cantada por el grupo Veneno)
A QUIEN CORRESPONDA
Un servidor,
Joan Manuel Serrat,
casado, mayor de edad,
vecino de Camprodón, Girona, hijo de Ángeles y de Josep,
de profesión cantautor
y natural de Barcelona,
según obra
en el Registro Civil,
hoy, lunes, 20 de abril
de 1981,
con las fuerzas de que dispone, atentamente EXPONE
dos puntos
Que las manzanas no huelen,
que nadie conoce al vecino,
que a los viejos se les aparta después de habernos servido bien.
Que el mar está agonizando,
que no hay quien confíe en su hermano, que la tierra cayó en manos
de unos locos con carnet.
Que el mundo es de peaje y experimental, que todo es desechable y provisional.
Que no salen las cuentas,
que las reformas nunca se acaban, que llegamos siempre tarde donde nunca pasa nada.
por eso
y muchas deficiencias más, que en un anexo se especifican, sin que sirva de precedente, respetuosamente
SUPLICA:
Se sirva tomar medidas
y llamar al orden a esos chapuceros que lo dejan todo perdido
en nombre del personal.
Pero hágalo urgentemente para que no sean necesarios más héroes ni más milagros para adecentar el local.
No hay otro tiempo que el que nos ha "tocao", acláreles quién manda y quién es el "mandao".
Y si no estuviera en su mano poner coto a tales desmanes, mándeles copiar cien veces: "Esas cosas no se hacen".
Gracia que
espera merecer
del recto proceder
de quien no suele llamarse a engaño, a quien Dios guarde muchos años. AMÉN.
Joan Manuel Serrat
YO TENGO ESPERANZA
Yo tengo esperanza.

El perro tiene hambre.
El banco del jardín respira mal.
La niña se peina.
La vaca se lame.
Las cosas se miran,
es peor si se hablan.
En el suburbio hay flores maleantes. Las macetas son botes,
los hombres son tigres,

los niños son viejos,
los gatos se comen,
las mondas también.
Los huérfanos huelen a madre.
Los pobres a humo.
Los ricos a brea.

Gloria Fuertes. 



martes, 30 de septiembre de 2014

TEXTOS CURIOSOS Y TEXTOS PARA OPINAR

TEXTOS CURIOSOS

   Se ofrece aquí una serie de textos que por su naturaleza o contenido resultan de difícil clasificación o merecen una ubicación especial. Desde mi punto de vista presentan algún tipo de curiosidad, ya sea por su lenguaje, el ingenio que muestran, la creatividad, el tratamiento del tema, o cualquier otro rasgo que los hace especiales. La aplicación en el aula dependerá de los objetivos didácticos de cada momento y del interés por las variadas aplicaciones que de cada uno de los
textos se desprende.

􀀉 LIBERTAD DE EXPRESIÓN. Luis Andrés Muñiz García.
(Defensa de la libertad de expresión utilizando títulos de revistas y diarios).
􀀉 HISTORIA DEL GRAN BERTO, EN NÚMEROS UN EXPERTO. Magdalena Vela.
(Explicación en verso de los números y las operaciones matemáticas)
􀀉 ANTES ALEGRE ANDABA... Francisco de Quevedo.
(Poesía amorosa en la que todas las palabras empiezan por la letra “a”).
􀀉 ¿SABES? Alex Grijelmo.
(A propósito del uso desmesurado de la muletilla "¿sabes?")
􀀉 REFRANES A MEDIAS, Gabinete Caligari.
( Canción que comenta una serie de refranes que no se cumplen).
􀀉 EL RECHAZO. Manuel Vicent.
(Artículo periodístico en el que el autor enumera aquello que detesta).
􀀉 COCHES EN VENTA. Quim Monzó.
(Artículo periodístico y de ficción sobre el antropomorfismo de los coches).
􀀉 QUE VIENE EL EURO. Luis Andrés Muñiz García.
(Las monedas europeas ante la llegada del euro en tono de humor y metáfora).
􀀉 MARCOS Y MOSES. Carmen Posadas. (Una ilustrativa comparación en un mundo desigual e insolidario).
􀀉 "E". Juan Cruz.
(Artículo humorístico en defensa de la letra E).
􀀉 TESTAMENTO OLÓGRAFO. Mario Benedetti.
􀀉 EL PODER DE LA PALABRA. David Eddings
(La magia de un buen narrador de historias).


􀀉 􀁹 􀁹 LIBERTAD DE EXPRESIÓN 􀁹 􀁹

   El Magazine del 19 de noviembre propone un paseo por los últimos 25 años. La televisión emitía en blanco y negro. Comprar el periódico, esperar el correo, podía ser un acto de rebeldía. Íbamos por la calle con cuadernos para el diálogo bajo el brazo para que la revista se notase. Leíamos informaciones, editoriales, artículos...o los exhibíamos, eso bastaba. Era el abc del progre. ¿Cuál era la razón para actuar así? Una esperanza, y también una seña de identidad, una reivindicación y, a veces, un desafío. Creíamos ser la vanguardia y que el destino nos había reservado el papel de alumbradores de la verdad, sin más armas que la palabra y sin más uniforme que la pana. Éramos el pueblo, la voz, el adelantado, el heraldo, el faro de una nueva España. Queríamos el cambio y lo queríamos ya. Hubo que esperar. Tuvimos miedos y esperanzas. No fue una época fácil. Con el tiempo, aprendimos que con el diálogo era posible una transición sin sangre - aunque la hubo-. El mundo se asombró de lo conseguido. Nos quisieron robar la libertad recobrada. Madrid y Levante lo sufrieron especialmente, aunque a todo el país se le heló el corazón, y pasó la noche más larga con la radio en el oído y pegado al televisor. La comunicación nos devolvió la dignidad. Otros censores quieren hoy acallar la voz plural. Una simple interviú, manifestar la opinión, puede costar la vidao el exilio de un ciudadano. Hoy no cabe hacerse el imparcial: nos jugamos de
nuevo(¡parece mentira!) la libertad de expresión, el derecho a la información. El triunfo es posible.    
  Demostramos a diario que lo es. Pedimos, por favor, la paz y la palabra.

Luis Andrés Muñiz García. Magazine. 3 de diciembre de 2000.

HISTORIA DEL GRAN BERTO,
EN NÚMEROS UN EXPERTO

Voy a contar la historia del gran Berto,
en materia de números experto.
Era un gran tipo, siempre muy entero
con traje y con sombrero;
muy fino, sin perder la compostura
aunque se le rompieran las costuras.
Ya lloviera o tronara,
no cambiaba la cara
ante lo alentador o positivo,
ni se inmutaba ante lo negativo.
Hay que ver cómo mantenía el tipo,
que sabía guardar incluso el hipo.
No le gustaba ser un magno cero
ni podía evitar ser un entero.
Así que, si en la izquierda no rentaba,
en valor absoluto se mudaba,
sin signo. Y en la recta,
a la derecha, de cuenta perfecta.
Muy buen simulador y marrullero,
en la mesa los órdagos echaba,
y si en mala suerte se tornaba
perder no le abatía al gran fullero.
En suma, algún farol sí se tiraba:
mismo signo al sumar, igual le daba,
fuera menos o más,
con una habilidad de Satanás,
los sumaba tal cual
poniendo el signo siempre en el total.
Y esta verdad tan grande como un templo
se podría ilustrar con un ejemplo:
Sumando diez más siete
justamente daba más diecisiete,
y al sumar menos diez más menos siete
le resultaba menos diecisiete:
los sumaba tal cual
poniendo el signo menos al final.
Pero ¿y cuando su signo era variable?
¡Azar inescrutable!
En la suma restando bien obraba,
y del número más grande quitaba;
y el signo del mayor
lo colocaba como vencedor.
Y ni el tahúr ni el más grande adivino
podía predecir tal desatino.
Para Berto la resta no era nada:
era como una suma disfrazada:
con acierto rotundo
cambiaba el signo al número segundo:
de tal modo dispuesto,
bastaba con sumarle ya el opuesto.
Para multiplicar o dividir
estas normas había que seguir:
con idéntico signo,
más o menos, era algo de ver digno:
te pones a operar,
y ves que el signo más vuelve a ganar.
No estaba aún completa la canción:
la rima de producto y división
de nada le servía al garitero,
aunque se mantuviera muy entero:
pues pasa que con signo diferente
da negativo irremediablemente.
Por suerte no se rinde por un menos,
porque eso para él es lo de menos.

Magdalena Vela. La palabra rev(b)elada. Anaya.

ANTES ALEGRE ANDABA...

Antes alegre andaba: ahora apenas
alcanzo alivio, ardiendo aprisionado;
armas a Antandra aumento acobardado;
aire abrazo, agua aprieto, aplico arenas.
Al áspid adormido, a las amenas
ascuas acerco atrevimiento alado;
alabanzas acuerdo al aclamado
aspecto, a quien admira antigua Atenas.
Ahora, amenazándome atrevido,
amor aprieta, apresa arcos, aljabas;
aguardo al arrogante agradecido.
Apunta airado; al fin, amando acaba
aqueste amante al árbol alto asido,
adonde alegre, ardiente, antes amaba.

Francisco de Quevedo.

¿SABES?

   La muletilla resalta la cojerilla, amigo, hablo de tu ¿sabes?, así que no me estés preguntando cada vez que terminas una frase si sé lo que me dices, porque es una pesadez estar contestando que sé lo que me dices cada vez que terminas una frase, o sea, así lo que barrunto es que no estás seguro de si te explicas o no te explicas, vamos, que no te das mucha maña, dudas de ti mismo y tal vez también de mí mismo, seguramente incapaz tú de exponer con puntería lo que piensas o quién sabe si ignorante yo de tu extenso diccionario, pero más bien lo primero, porque utilizas palabras del común, así que si no sabes si sé es porque no te habrás explicado bien, y también me preocupa, o que necesitas que alguien esté asistiendo constantemente después de escucharte, que más bien me malicio esto, ¿sabes?, como si necesitaras el refrendo continuo, el caso es que cualquiera de las posibilidades que se me vienen, ¿sabes?, es realmente nefasta, y además se me contagia, y ya estoy yo diciendo ¿sabes? y los demás asintiendo, como zopenquillos, porque al final todo el mundo sube y baja la cabeza, nadie te espeta que no cuando le preguntas ¿sabes?, todos van y dicen que sí, porque la gente hace ver que te sigue, ¿sabes?, y eso es en realidad lo que necesitamos, el apoyo moral, que alguien nos baile el agua, lo que al final mentira es, porque ni nos bailan ni nada, simplemente dicen que sí a todo, y se hace una pesadez mayormente por rutinario, y te dicen, por ejemplo, "y entonces, como el Pisuerga pasa por Valladolid, ¿sabes?, y eso, vamos, es ya elncolmo, ¿cómo no voy a saber yo que el Pisuerga pasa por Valladolid?, es que ofende tanta preguntita, oye, porque además me suena a inglés, you know?, mira que importamos barbaridades, en el sentido suyo de la palabra misma, ¿sabes?, que aún tendría razón de ser que te preguntaran you know? después de hablarte en inglés , a mí, por ejemplo, por asegurarse , pero vamos, que siendo de Burgos, ea, no tiene basamento ninguno, digo, yo.
Alex Grijalbo. El País. 3 de marzo de 1989.

MALDITOS REFRANES

Me levanté temprano
pero Dios no me ayudó.
Anduve muy caliente
y la gente se rió.
No le miré los dientes
y qué poco me duró.
Dejé correr el agua
y la sed me consumió.
Pero al fin algo
sí se cumplió:
quien bien me quiso
si que me hizo llorar.
¡Malditos refranes!
El último reí
pero no reí mejor.
le puse buena cara al mal tiempo y continuó.
Me arrimé a un buen árbol
y me sigue dando el sol.
Hice de Viridiana
y un pobre me la jugó.
Pero al fin algo...llorar.
¡Malditos refranes!
No quiero escuchar más.
Malditos refranes.
Acude al refranero
si quieres encontrar
antídoto o veneno
para tu voluntad.
Aunque ya sabrás
si eres buen entendedor
que pocas palabras
bastarán entre tú y yo.

Grupo Gabinete Caligari

EL RECHAZO

   No me gustan las manos blancas y húmedas, las pastelerías con luz de neón, los que usan bastón sin estar cojos, los granos de arroz dentro del salero, el helado servido en una copa de metal, los coches con alerones, los pantalones blancos transparentes, los gritos del megáfono en las tómbolas donde se rifan muñecos de peluche, los que soplan en la cuchara de la sopa, las cunetas llenas de papeles y
botellas, las vitrinas polvorientas de los bares de carretera que exhiben productos típicos de la región, los tipos que te hablan muy cerca de la cara echándote un aliento fétido, los que salen del restaurante con un palillo en la boca y al pasar junto a tu mesa te dicen; que aproveche, el olor a margarina asada de las cafeterías, el gracioso que cuenta chistes los viernes en las cenas de matrimonios.
  El infierno también se compone de minúsculas cosas que a uno no le gustan: los músicos callejeros que utilizan grandes bafles para pedir limosna tocando un bolero, los intelectuales sesentones que todavía usan pantalones vaqueros muy ceñidos, los besos en las mejillas demasiado húmedos, los huesos de aceituna sobre el mantel, chuparse la yema del dedo para pasar la hoja del periódico, los que riñen
con el camarero, las cubiertas de los libros con títulos dorados en relieve, los calcetines blancos en invierno, el chándal para dar vueltas a la manzana, los domingos, los nombres que salen en negrita en cualquier artículo. El infierno de cada día también es eso.

                          Manuel Vicent. El País (12-VI- 94).

COCHES EN VENTA

   Esta mañana, volviendo de comprar el pan, he visto un Opel Kadett rojo aparcado en la calle, con un letrero en el cristal posterior en el que se leía, en letras escritas con rotulador: "Me vendo". A continuación, un número de teléfono. Muy a menudo ves coches aparcados con un letrero que indica que están en venta, y con un número de teléfono al que llamar. A menudo añaden el precio que piden por él, si consideran que es una ganga que puede atraer a los posibles compradores.
  Si hoy me he fijado especialmente en el letrero del coche es porque ayer vi otro, en otra zona de la ciudad, también aparcado y con un letrero que empezaba con las mismas palabras -"Me vendo"-, y ya ayer me pregunté por qué el coche se me ofrecía en primera persona del singular. Es evidente que los vehículos automóviles no tienen conciencia de sí mismos ni están suficientemente alfabetizados como
para dirigirse por escrito a los peatones o a los otros vehículos que pasan por su lado. Por lo tanto, lo más lógico es suponer que el letrero lo redactó su propietario, que escribió "Me vendo" en una especie de detalle simpático: como fingiendo que el vehículo está imbuido de un alma, sea súper o sin plomo. Pero en cambio, vas por la calle y nunca ves, colgado de un balcón, ningún letrero de oferta de venta que utilice la primera persona del singular . En los pisos los letreros dicen siempre: "Se vende" o "Piso en venta". Nunca se ve escrito: Me vendo. Soy muy soleado. Tengo tres habitaciones, cocina y baño, y mi terraza es amplia". ¿Por qué, en cambio, los coches se ofrecen a menudo en primera persona? Porque su apariencia tiene algo de humana (o animal, que viene a ser lo mismo). Y los pisos no. Desde pequeños hemos visto que - en las historias y en los dibujos animados - a veces los coches adoptan un cierto antropomorfismo: sus faros se convierten en enormes ojos que miran, y su parachoques es una boca que se tuerce o que ríe, según esté a punto de atropellar a algún incauto. Más allá del mundo de los dibujos, tenemos- ya con imágenes reales- al "coche fantástico" de la serie de televisión, que hablaba con voz cavernosa y explicaba cosas la mar de simpáticas y dicharacheras. Mucho más perverso, en la película "Christine"- basada en la novela de Stefhen king, y que dirigió John Carpenter- aparecía un coche asesino que se dedicaba a matar a la gente.

  Con todos esos precedentes, si yo estuviese interesado en comprar un auto de segunda mano - aun sabiendo que la lógica dice que lo más probable es que el redactor del letrero sea su dueño -, no me fiaría yo mucho de un coche que se ofrece a sí mismo en primera persona. ¿De verdad eres tú quien me dice que se vende? Quién sabe si, una vez comprado y acabado todo el papeleo del cambio de nombre, a la que te sientas en él y pones la llave en el interruptor de arranque, el
tablero de instrumentos se ilumina para dibujar una risa espeluznante, el cambio de marchas empieza a hablarte con voz terrible y gutural, el volante suelta una carcajada homicida y de ahí no sales vivo.

    Quim Monzó. “Coches en venta" en Magazine, 8 de julio de 2001.


QUE VIENE EL EURO

  Faltan menos de ciento setenta días para disponer de otro dineuro en el monedeuro. Pero no debemos quejarnos demasiado los españoles cuando le digamos adiós a nuestra peseta. Otros socios europeos lo pasarán peor. A algunos les pillará, seguro, tocando la lira, a otros plantando florines en su jardín. Los hijos de la pérfida Albión pensarán que de esto nadie se libra, que no existe escudo capaz de desviar el envite. En las casas alemanas y finlandesas los cuadros se caerán de unos marcos inexistentes. Los austríacos editarán un diccionario de germanías en los que se recogerá el antiguo lenguaje cheli. Si les soy
franco, hay que reconocer que será una incomodidad, sí, pero que esto es el signo de los tiempos. No hay que hacer ningún dracma de ello.

Luis Andrés Muñiz García. En "Cartas al Director". El País 22 de julio de 2001.

MARCOS Y MOSES

  Marcos nació en una familia de siete hermanos. Su madre tuvo un parto difícil, pero gracias a la ayuda médica nació sin ninguna tara. Moses también tiene siete hermanos. Durante el embarazo, su madre tuvo problemas y él nació con un pulmón oprimido que ahora le impide respirar con facilidad. Moses nació ayudado por su tía y su abuela, expertas ganaderas.
 Marcos disfruta de una alimentación sana y equilibrada. Come verduras, carne, pescado, hierro, fósforo, hidratos de carbono...A Moses se le cayeron dientes debido a la desnutrición. La comida preferida de Marco es el pollo, y el jamón serrano. Moses no lo ha probado nunca, pero seguro que le gustaría. Marcos tiene un abrigo de cuadros para los días de frío. Moses tiene más suerte, porque en su país casi nunca hace frío y no necesita ropa. Es una suerte doble, porque aunque la necesite tampoco la tendría.
 Marcos sale de su casa para ir a jugar al parque y dar un paseo. Moses siempre está fuera de casa. Marcos no conoce a su padre y no sabe dónde está. Moses tampoco lo conoce, pero sabe que murió en la guerra, aunque no contra quién luchaba.
 Marcos no irá nunca al colegio ni aprenderá a leer. Moses tampoco.
La esperanza de vida de Marco es de unos 20 años. La de Moses es mayor, pero él quizá no llegue a cumplir los 20. 
 Marcos es un setter irlandés. Moses, un niño africano.
Carmen Posadas. Solidaridad 100 por 100. Bruño.

e

   Es como el martes de cualquier semana; está presente en los nombres de los días laborables, de lunes a viernes, y forma parte de los meses más fríos del año. Es una letra esforzada y laboriosa, que lleva en su peta el fruto de su larga estancia en el vocabulario: es lo primero que dicen los niños, y los animalillos también se expresan con ella para decir ¡aquí estoy yo, beee! Ahora se parece a la letra de la arroba, que es un enlace, como la e:@. Tiene la apariencia de una cueva, y también la de un ojo, es una letra que se ve subida a un filamento eléctrico que es el que le da sentido. Sin ese rabillo -rabillo del ojo, justamente- no sería sino un espejo sin mando, una mano en el aire; Nabokov decía, oyendo las letras, que todas tenían colores y formas que iban más allá de lo que significaban por dentro; la o que es lo que se le escapa a la e, es un espejo manual con monturas de marfil mientras que la a, donde también está la e pero al revés, tiene el color de la madera a la intemperie. Para la e reserva el autor de Lolita cierto desdén, pero le da un color, el amarillo, que es lo primero que se ve . El amarillo da suerte -GabrielGarcía Márquez se rodeó de rosas amarillas cuando ganó el Nobel, las regala, -pero los actores rehuyen ese color creen que es gafe. Augusto Monterroso tituló un libro "La letra e, pero no porque ese hurón del abecedario formara parte de las preocupaciones explícitas de su obra, sino por amor a ese abrigo que anda con un solo pie. Eduardo Arroyo, el pintor, que además se llama Eduardo con e pintaría de negro esa letra inicial suya, acaso porque siempre firmó con tinta de ese color y porque siendo pintor de cuadros esa inicial la tiene que poner casi todos los días. Einstein se llamaba con e, y su teoría de la relatividad es como la e de los abecedarios latinos: tiene su función relativa, de cópula, junta a unos con otros, es una letra explícita, da la mano. Es una letra, la e, que mejora la vida de las consonantes, que sin su espalda son bastante desvalidas.(...)
                    Juan Cruz. El País. 20 de septiembre de 2000.

TESTAMENTO OLÓGRAFO

1. Yo, Rogelio Velasco, dejo mis anteojos o gafas o espejuelos, a mi sobrino Esteban, para que pueda ver el mundo como yo lo he visto, a veces injusto, desarticulado, confuso, y otras veces generoso, ordenado, estimulante. (...)
2. Yo, Rogelio Velasco, divorciado y vuelto a emparejar, nacido en Mercedes hace 65 años, dejo mi cámara fotográfica a mi ex mujer, porque fue con esta Rolleiflex que tratamos de fijar ciertos instantes de nuestra breve bienaventuranza. (...)
3. Yo, Rogelio Velasco, taquígrafo ya retirado, dejo mi máquina de escribir Underwood, o sea un dinosaurio preinformático, a mi ex colega y buen amigo Eusebio Palma, con quien compartí tantas conferencias de prensa, simposios, congresos, en una época en que los taquígrafos todavía éramos testigos y custodios de la palabra. (...)
4. Yo, Rogelio Velasco, con la salud algo quebrada y no sé si recuperable, dejo a mi segunda mujer mis brazos y mis piernas, en recuerdo de que con unos y con otras la abarqué y la ceñí, la incorporé a mi territorio, la gocé y logré que me gozara. También le dejo mis rabietas de verdugo y mis caricias de arrepentido; mis hoscas vigilias y mis nocturnos de minucioso amador; la melancolía que me provocan sus ausencias y el cielo abierto que acompaña sus regresos; la garantía de saberla dormida a mi lado y la certeza de que velará mi último sueño.
5. Yo, Rogelio Velasco, dejo también una canción cadenciosa y pegadiza que mi madre cantaba en la cocina mientras revolvía el dulce de leche casero; dejo un cristal con lluvia que me ponía alegremente melancólico; dejo un insomnio con luna creciente y dos estrellas; dejo la campanilla con la que llamaba a la esquiva buena suerte; dejo una tijerita de acero inoxidable con la que, a través de los años, me fui cortando tres o cuatro prototipos de bigote; dejo el cenicero de Murano que recogió sin inmutarse la ceniza de mis frustraciones; dejo todos mis apodos y mis remordimientos clandestinos; dejo una ficha de ruleta para que alguien la apueste al treinta y dos; dejo el relámpago de la memoria, que a veces ilumina los baldíos de mi conciencia: dejo el cuaderno tabaré cuadriculado donde fui anotando mis vagos presentimientos; dejo un ejemplar del Quijote en papel biblia con notas al margen que testimonian mi aburrida admiración; dejo los gemelos de oro que me regalaron para mi segunda boda y que nunca estrené porque sólo uso camisas de manga corta; dejo la cadenita de mi pobre perro que murió hace tres años porque no pudo soportar su viudez; dejo un encuadernado ejemplar de la oda al carajo, única obra maestra del ubicuo bandolero que escribió nuestro himno y el de Paraguay; dejo el antiguo calzador de mango largo que uso en mis temporadas de lumbago; dejo mi valiosa colección de arrugadas expectativas; dejo un cajoncito de cartas recibidas y no contestadas y otro cajoncito con copias de las cartas que no me contestaron; dejo un termómetro enigmático y maravilloso porque siempre nos fue imposible leer en él la temperatura nuestra de cada día; dejo la acogedora sonrisa de la preciosa pero intocable mujer de un buen amigo que es campeón de karate; dejo el único piojo solitario, anacoreta, que ingresó hace doce años en mi geografía corporal y al que ultimé sin la menor piedad ecologista; dejo un plano muy bonito de Montevideo, recuerdo de una época poscolonial y premoon; dejo mi horóscopo con sus pronósticos nunca confirmados; dejo un papel secante con la firma (invertida) de un ministro del ramo; dejo un caracol gigante, recogido en una playa oceánica, que antes de expirar me miró con la tristeza de su odio salado; dejo una antena de TV que sólo aportó inéditos fantasmas a mi pantalla; dejo las ojeras de mi hipocondría y los ardides de mi falso olvido; dejo un decilitro de ola atlántica que guardo en un frasco verdiazul para que no extrañe; dejo un sueño erótico y su verdad desnuda, por cierto inalcanzable en la arropada vigilia; dejo una bofetada femenina, injusta y perfumada; dejo una patria sin himno ni bandera pero con cielo y suelo; dejo la culpa que no tuve y la que tuve, ya que después de todo son mellizas; dejo mi brújula con la advertencia de que el norte es el sur y viceversa; dejo mi calle y su empedrado; dejo mi esquina y su sorpresa; dejo mi puerta con sus cuatro llaves; dejo mi umbral con tus pisadas tenues; dejo por fin mi dejadez.
             Mario Benedetti. En Buzón de tiempo. Alfaguara.

EL PODER DE LA PALABRA

  El narrador de historias aparecía de vez en cuando por la hacienda y siempre era bien recibido. En realidad, era un vagabundo desarraigado que se ganaba el sustento contando historias y leyendas por el mundo. Sus narraciones no siempre fueron buenas, pero su modo de relatarlas les otorgó una especie de magia especial. Su voz podía resonar como un trueno o susurrar como un céfiro, El viajero era capaz de imitar una docena de voces a la vez y de silbar como un pájaro con tal fidelidad que las propias aves acudían a él para escuchar lo que tenía que decir.
  Y, cuando imitaba el aullido del lobo, el sonido era capaz de erizar el pelo de la nuca a los oyentes y atenazarles los corazones como si hubiera llegado lo más crudo del invierno. El viejo era capaz de imitar el sonido de la lluvia y el viento y, lo más asombroso de todo, el sonido de la nieve al caer. Sus historias estaban llenas de sonidos que les daban vida, y a través de ello y de las palabras con que urdía sus relatos, parecían cobrar vida también para sus arrebatados oyentes las imágenes, los olores e incluso el tacto de unos tiempos y lugares remotos y extraños. El narrador ofrecía gratis todas
estas maravillas a cambio de unos latos de comida, una jarras de cerveza y un rincón cálido del cobertizo del heno donde poder dormir, El hombre vagaba por el mundo tan libre de posesiones materiales como los pájaros.
             David Eddings, Crónicas de Belgarath en http://members.es.tripod.de/bibliotecario/animacion/poder/.htm




     TEXTOS PARA OPINAR

   Estos textos tienen como objetivo propiciar el diálogo y la opinión sobre temas diversos. No están seleccionados para ser utilizados como modelo de estructura argumentativa sino para facilitar la comunicación, el debate de ideas y la expresión oral en el aula.

􀁢Autoestima, adolescencia y salud. Federico Juárez Granados
􀁢Conferencia de Federico García Lorca. (Fragmento)
􀁢La fuerza de la genética. Quim Monzó
􀁢Grandes palabras y mentiras. Rosa Montero
􀁢 Solidaridad es... V. Fernández Tubau
􀁢 Enamorarse es... Lope de Vega
􀁢Aprender a decir no. Carmen Posadas
􀁢 La vida en común. Augusto Monterroso.

AUTOESTIMA, ADOLESCENCIA Y SALUD

Quererse a sí mismo, ni es egoísmo, ni es enfermizo; es un sentimiento fundamental. El amor a uno mismo es un sentimiento legítimo que nos motiva a fijarnos objetivos y metas, así como a procurar ser eficaces en la resolución de nuestros problemas y a establecer alianzas y vínculos sociales sanos. Cuando una persona se ama a sí misma, es capaz de demostrar sus cualidades, disfruta haciéndolo, se emplea al máximo y obtiene éxito. Los que observan ese comportamiento experimentan simpatía y quedan dispuestos a otorgar reconocimiento.
 La autoestima es fundamental en el crecimiento armónico de la salud humana. Burns definió autoestima como los éxitos divididos por las pretensiones. Por lo tanto, no es suficiente tener éxitos importantes para asegurar la autoestima si el denominador pretensiones es muy alto. La persona que se desestima suele manifestar una autocrítica desmesurada y de estos dos síntomas conlleva un estado de insatisfacción. La visualización es una técnica de creatividad imaginativa de escenas y secuencias positivas. Viéndonos en positivo podemos incrementar nuestra autoestima y cambiar la forma de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás. Date permiso para estar bien.
  La adolescencia es una etapa de la vida caracterizada por conflictos y dudas sobre el sentido de la identidad personal y de la autonomía. Se busca la aprobación externa, importa mucho lo que digan los demás. Según los expertos en trastornos de la conducta alimentaria, como anorexia y bulimia, la falta de autoestima es el principal factor predisponente de estas enfermedades. Muchas veces, el hecho de no aceptarse a uno mismo viene provocado por la constante presión social, el culto a la delgadez, la moda, etc. Se asocia la imagen de la delgadez con la felicidad o éxito social. Nuestros jóvenes se autoimponen la necesidad de conseguir un cuerpo perfecto. Se produce entonces, como decíamos al principio, un problema de falta de autoestima porque las pretensiones son casi inalcanzables. Se reconoce abiertamente una mayor presión sociocultural sobre la imagen de la mujer.
  Las consecuencias de la autoestima son la aceptación y respeto a uno mismo, formación y enriquecimiento propio. Esto supone una garantía de cuidado personal sano, diversión, desarrollo armónico, nuevas experiencias interesantes y curiosas, relaciones alegres y útiles...

         Federico Juárez Granados. Información 4 de abril de 2001.


FRAGMENTO DE UNA CONFERENCIA

  Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. "Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre", piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
  No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle, no pediría un pan sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen de todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
  Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede , que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre  fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita, ¿y dónde están esos libros?

  ¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: "amor, amor", y que debían los pueblos pedir como se pide pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso, Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita, pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: "¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!". Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua, pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir a la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
  Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: "Cultura". Cultura, porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.
 Y no olvidéis que lo primero de todo es la luz.

F. García Lorca. Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros. 
(Septiembre, 1931).

LA FUERZA DE LA GENÉTICA

  Es domingo. Son las diez de la mañana y gran parte de la ciudad duerme. La que no, se despierta somnolienta y en silencio. Y entonces, de repente, un estallido de cláxones revienta la calma matutina. Primero se oyen a una cierta distancia, pero en seguida la intensidad aumenta, hasta que se estabiliza. El ritmo que los cláxones marcan es el tradicional "to-to-tó, to-to-to-to, ¡to-tó!". ¿Qué pasa? ¿Algún equipo ha ganado alguna final de copa? No puede ser. No toca ninguna y, además, los partidos se juegan de noche y no a primera hora de la mañana de un domingo, y es en las noches de victoria cuando, tras el partido, los seguidores del equipo vencedor salen por la ciudad, celebrándolo y bebiéndose todo lo bebible. Abro el balcón, salgo fuera y veo una fila de ocho coches que hacen sonar el claxon mientras avanzan por la calle.     Ahora se han detenido ante el semáforo pero ellos siguen con lo suyo: "to-to-tó, to-to-to-to, ¡to-tó!". En el edificio de enfrente otras persianas se levantan y sale gente en pijama, con cara dormida y la misma pregunta en la mente: ¿Qué pasa? Los ocho coches continúan detenidos ante el semáforo rojo. El primero de ellos lleva el parabrisas y el vidrio posterior engalanados con ramos de flores blancas.
  Así que se trata de eso: de una boda. Ocho coches van por la ciudad haciendo sonar los cláxones porque dos de sus ocupantes se casan hoy. Se habla mucho, últimamente, del ruido en las ciudades. Se han creado plataformas en contra, decididas a acabar con el ruido innecesario, pero éste ha enraizado de forma tal en el corazón de la gente que lo tienen difícil. Sin ruido, muchos conciudadanos no
saben expresar emoción alguna. Es la herencia de la carraca, del petardo que tanto divierte a los niños. Se hace ruido por todo. Para demostrar que estamos alegres ponemos música en el coche y, a todo volumen y con las ventanas abiertas, nos paseamos por las calles, para que todos compartan nuestro gozo. Incluso, para demostrar que estamos tristes, han abolido el silencio en los entierros, y ahora por
poco que el muerto fuese alguien mínimamente significativo- se aplaude su féretro, lo que (para los que aprendimos que el silencio es la forma máxima de respeto) no puede significar otra cosa que alegría por esa muerte.
 Se trata de evitar el silencio, como sea. Ahora que el semáforo se les ha puesto por fin verde, los ocho coches vuelven a ponerse en marcha golpeando sus cláxones sin parar. Si fuesen en fila silenciosa, les parecería que no demuestran suficiente alegría, merece que la ciudad entera se despierte a su paso, esta mañana de domingo, para enterarse de algo extraordinario: ¡que dos de ellos se casan!
Después habrá quien se sorprenda cuando, de aquí a dieciséis o diecisiete años, el hijo de esta pareja que hoy se casa cambie el tubo de escape de su motocicleta por un tubarro ensordecedor y se pasee por las calles de esta misma ciudad para anunciarnos a todos algo que para él también será sumamente importante: que se ha cambiado el tubo de la motocicleta por un tubarro ensordecedor.

               Quim Monzó. Magazine, 24 de junio de 2001.

GRANDES PALABRAS Y MENTIRAS

Las palabras son unos extraños artefactos. Por un lado, es la palabra la que nos hace humanos y la que nos permite definir nuestros sueños y aspirar a ser mejores de lo que somos. Pero, por otro, en las palabras anida la mentira, la insustancialidad y la traición.

  Y así, todas las grandes palabras han sido reventadas y corrompidas en algún momento de la historia. Por ejemplo, la libertad. Hasta el dictador más asesino usa la palabra libertad como si fuese suya. O justicia, o felicidad, o bien común. Las palabras son violadas tan a menudo que una acaba por desconfiar de los grandes conceptos. Con el de solidaridad, por ejemplo. Vivimos en las fronteras de un mundo nuevo, de un planeta que se nos está quedando muy pequeño. Vemos a los sudaneses morir de hambre en tiempo real, en directo, en nuestra televisión, mientras comemos.
  Son nuestros vecinos, y hoy nos es mucho más difícil ignorarlos que veinte años atrás. Para recolocar la inquietud que nos provocan, hemos empezado a sacar brillo a la palabra solidaridad. Ahora sólo cabe esperar que no nos quedemos en eso en llenarnos la boca con sus sílabas, en sentirnos cumplidos con la simple y banal autocomplacencia de las grandes palabras. La autocomplacencia, tal vez sea ésa la clave: cuando las palabras se juntan con la autocomplacencia, la sinceridad salta por la ventana. Ser solidario no consiste en decir que se es solidario. Ser solidario es un proyecto de comportamiento, una voluntad de ser útil, un esfuerzo por es fácil, ni es un lugar al que se llegue o un atributo que pueda poseerse. Es una utopía, y hay que esforzarse cada día por acercarse a ella.

                    Rosa Montero. Solidarios 100 por 100. Bruño.

SOLIDARIDAD ES...

... No pasar cuando ves un problema ajeno
... apreciar la belleza de quien te sonríe
... importarte el bienestar del que tienes al lado
... comprender otros puntos de vista
... dar la mano a quien te la tiende
... enseñar a sobrevivir al menos preparado
... permitir ser diferente a quien lo es
... entrar en acción para poner soluciones
... sentir que puedes hacer algo por los demás y hacerlo
...amar a pesar de las diferencias.

              V Fernández-Tubau. En Solidarios 100 por 100.


ENAMORARSE ES...

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde, y animoso.
No hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño:
esto es amor: quien lo probó lo sabe.

Lope de Vega.

APRENDER A DECIR NO

  Entre los buenos propósitos que me he hecho para el otoño que comienza hay uno indispensable: urgentemente, tengo que aprender a decir no. Y es que el mundo se divide en dos: las personas razonables que hacen lo que les conviene, que dedican sus energías a causas que valen la pena, ya sean altruistas o no, personas maduras que plantan pies en pared cuando les proponen algo fatigoso o inútil para ellos; y los idiotas (entre los que me cuento) que dicen sí a todo.
  Yo soy, para que se hagan una idea, de esas tontas que salen con un hombre que les aburre hasta las lágrimas simplemente porque el interfecto es un plasta y no se da por vencido después de seis o siete disculpas clarísimas del tipo "perdona, chico, pero tengo que ir al pediatra" o "lo siento, hoy es el cumpleaños de mi hijo" (eso, cuando el plasta sabe de sobra que yo sólo tengo hijas y muy mayores). La
cuestión es que al final salgo, y me aburro como una ostra, y juro que la próxima vez le diré al plasta que no me llame más. Sin embargo, él vuelve a telefonear y allá voy yo otra vez haciendo el panoli.

Por no saber decir no, me he comprado aparatos culinarios carísimos. Se lo aseguro, señora, con este superrobot podrá amasar pan como un profesional (¿amasar pan yo?, pero si sólo como biscotes). Sí, querida señora, y elaborar helados caseros (¿para qué, con lo fácil que es comprar un Háagen Dazs?). Mire, cómo el robot fabrica papardelle (¿y qué cuerno es papardelle?). En fin, para qué cansarlos, lo cierto es que aquí tengo el superrobot que aún me mira mártir (y virgen, naturalmente) desde un armario de la cocina. Y puedo darles muchos más ejemplos de cosas aún más absurdas que he comprado acosada por vendedores implacables: una enciclopedia de chicha y nabo cuando ya tengo la Brítanica y la Espasa. Limpiamuebles milagrosos. Cremas rejuvenecedoras a precio de bochorno. y. cómo no, un enorme aparato de gimnasia pasiva (tonelada y media de tecnología punta que ocupa buena parte de mi dormitorio) del padre de cuyo inventor me acuerdo todos los días y no precisamente con cariño. A esto hay que unir el tema social: las presentaciones absurdas, los cócteles soporíferos, las fiestas mundanas que tanto me angustian, y los infinitos favores a los que digo sí con una sonrisa fósil: a fulano, porque es amigo del colegio; a mengana, porque está pasando una mala racha; a aquél, simplemente para que deje de darme la brasa.
  Pero se acabó, créanme. A partir de ahora, no más compras inútiles, no más salidas a saraos que me aburren y, sobre todo, no más citas con señores que me postran y me cuentan esas milongas de que si quieren escribir una novela..., que si piensan abandonar este mundo materialista para dedicarse a plantar lechugas..., en suma: ¡basta de tonterías! El propósito está hecho y lo cierto es que me siento
mucho mejor. ¿Sirve de algo hacer buenos propósitos en otoño? ¿Ustedes creen en el poder taumatúrgico de la letra escrita? ¿Creen que haber hecho apostasía pública de mi blandenguería es un primer paso en mi rehabilitación? Tengo mis dudas, pero les juro que voy a intentarlo. Ahora parece fácil...Ya veremos como lo veo el mes que viene. Les mantendré informados.

            Carmen Posadas. Magazín. 23 de septiembre de 2001.

LA VIDA EN COMÚN

  Alguien que a toda hora se queja con amargura de tener que soportar su cruz (esposa, esposo, padre, madre, abuelo, abuela, tío, tía, hermano, hermana, hijo, hija, padrastro, madrastra, hijastro, hijastra, suegro, suegra, yerno, nuera) es a la vez la cruz del otro, que amargamente se queja de tener que sobrellevar a toda hora la cruz (nuera, yerno, suegra, suegro, hijastra, hijastro, madrastra,
padrastro, hija, hijo, hermana, hermano, tía, tío, abuela, abuelo, madre, padre, esposa, esposo) que le ha tocado cargar en esta vida, y así, de cada quien según su capacidad y a cada quien según sus necesidades.



                  Augusto Monterroso.
Cuentos. Alianza.




TEMA 43: EL MESTER DE CLERECIA. GONZALO DE BERCEO. EL ARCIPRESTE DE HITA.

TEMA 43: EL MESTER DE CLERECÍA. GONZALO DE BERCEO. EL ARCIPRESTE DE HITA.    INTRODUCCION (1):  1. El tema que he elegido lleva por titulo “...