lunes, 2 de febrero de 2015

¿PARA QUÉ SIRVE LA SINTAXIS?


    ¿PARA qué sirven las abuelas? ¿Para qué sirve nuestra sombra? ¿Para qué sirve el ácido hialurónico? ¿Para qué sirve el café? ¿Para qué sirve la alabanza a Dios? ¿Y el vidrio reciclado? ¿Y un catedrático emérito de Estratigrafía, o hablar en ruso allá en Lubango, la capital de la provincia angoleña de Huíla? ¿Y para qué sirve el Senado ahora? ¿Y los logaritmos neperianos? ¿Para qué sirve poner normas de seguridad en un laboratorio de productos químicos? ¿Para qué votar en las europeas?

   La Antropología se pregunta por qué vivimos bastantes más años de los que necesitaría la capacidad reproductora de nuestra especie. No todos los cachorros conocen a sus abuelos. Los seres humanos -y sus genomas- disfrutan de la generación que dio vida a sus progenitores. Afortunadamente. Los padres quieren abuelos y abuelas jóvenes que cuiden y quieran de cerca y despacio a sus nietos. Sirven. Siempre. Ayudan.
   ¿Pero para qué sirve la Sintaxis? «Para lo mismo que puede servir un crucigrama o un sudoku. Fundamentalmente para pensar. Analizar el idioma es hacer gimnasia mental para utilizarlo mejor, para escribir mejor, para expresar mejor, para comprender mejor. O sea, para mejorar». Respuesta de Álex Grijelmo, un periodista modélico, apasionado del idioma. También se piensa sentado ante un tablero de ajedrez. Y ante las películas de ocho apellidos como los de Allen, Kieslowski, Eastwood, Kubric, Lumet, Terrence Malick, Tarkovski o Erice o los ocho que quiera poner usted. También deja pensativo la poesía que traspasa las paredes del corazón. Y todas las esquelas. A algunos les remueven las entrañas las cotizaciones de Bolsa y su Íbex. A otros, los titulares de Deportes. A mí, mirar lejano el oleaje (desde que no fumo). La sintaxis ayuda a pensar. Entre otras razones, porque se ocupa del orden de las palabras. Un ejemplo: cualquier hispanohablante puede entender la diferencia de significado entre estas dos frases aparentemente iguales: «Compró caro ese chalet» y «Compró ese chalet caro». En una te engañan y en la otra estás forrado. No todos, sin embargo, aciertan a explicar gramaticalmente esas diferencias de sentido sutiles. Quien aprendió qué es un complemento predicativo y para qué sirve sabrá argumentarlo.

     La Sintaxis, por tanto, sirve para pensar mejor, como los sudokus y los crucigramas, y también para jugar. ¿Qué prefiere: «gorras de viaje» o «viajes de gorra»? ¿Es igual de humano «Una menos vieja» que el despiadado «Una vieja menos»? Usted puede formar unas cuantas frases distintas cambiando el orden de estas nueve palabras: «Los socios que no vinieron ayer abonaron el importe». Varía la semántica si se altera la alineación de la frase. En plan gratuito: «Los socios que vinieron ayer no abonaron el importe». En plan selectivo: «Los no socios que vinieron ayer abonaron el importe». En plan tocateja para todos: «Los socios que no vinieron abonaron ayer el importe». En plan noticia y apremio: «Vinieron los socios que no abonaron el importe ayer».

      Es cierto que -salvo al profesorado de Lengua-a un camarero o a una abogada, a casi ninguna dentista o a pocos policías o albañiles les exigen en sus trabajos analizar oraciones. Sí tendrán que sumar, multiplicar, viajar y dividir. Si ayudan a sus hijos con los deberes, puede que sí les toque enzarzarse con atributos y circunstanciales y hasta con criaturas como los sintagmas. Ante una parejita de frases formularias como esta, «La niña quiere la muñeca» y «La niña quiere a la muñeca», doña Sintaxis te da la cena y deja muchas puertas abiertas para reflexionar. ¿No servía para eso?

    Habrá que reconocerlo: quien pregunta un porqué o un para qué no siempre reclama soluciones o respuestas, puede manifestar una actitud de rechazo. Yo aplaudo y secundo esas rebeldías. No me gustan los que se quejan pero sí quienes protestan. Aunque algunos quieren que la única respuesta sea el tesoro del bienestar. «A veces hay que romper las normas para aclarar las cosas», suelta un personaje de 'Las normas de la casa de la sidra'. Los temporeros que recolectan las manzanas se niegan a cumplir las reglas porque las impusieron sin preguntar a los inquilinos.

    La Sintaxis permite darles vueltas a las cosas. «Todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias». Cortázar. Para eso también sirve, por supuesto. El bienestar se refugia en «Haz las cosas interesantes». Los apasionados prefieren el «Haz interesantes las cosas». Más vale. Vale más.

  José Luis González, periódico Hoy, 6 de mayo de 2014. 



ALUMNUS DIXIT: EXCURSIÓN A ROMA III

      
  El martes día 20 de enero, por la noche, cogimos el autobús para vivir la experiencia que tanto tiempo habíamos estado esperando ansiosamente. Cuando llegamos a Sevilla, embarcamos las maletas, nos montamos en el avión  y nos pusimos rumbo a Roma.

       Cuando llegamos a Roma fuimos a ver las catacumbas y la Basílica de San Pablo, luego fuimos al convento, dejamos las maletas, comimos y seguimos visitando monumentos, entre los que destaco La Fontana de Trevi, El Panteón o El Vaticano. A la vuelta, paramos en una pizzería a cenar y regresamos al convento.

       Al día siguiente, nos levantamos muy temprano para ir a visitar las ruinas de Pompeya, y luego fuimos a Nápoles, donde la lluvia no nos dejó visitar con tranquilidad todo lo planeado. Decidimos volver a Roma, y allí los profesores nos llevaron a patinar a la pista de hielo y posteriormente nos volvimos al convento.


       Durante los demás días fuimos a ver muchos monumentos, como El Coliseo, El Foro Romano, la columna y los mercados de Trajano, El Éxtasis de Sta. Teresa o La Basílica de San Pedro, la cual me gustó mucho.
       El domingo fuimos al Vaticano, donde pudimos ver al Papa Francisco, quien nos dirigió unas palabras y nos agradeció nuestra presencia desde la ventana. Por la tarde fuimos a ver El Trastevere y por la noche, los profesores nos llevaron a cenar todos juntos y luego volvimos al hostal.

       Y llegó el lunes, el día de volver a casa, pero antes de eso, fuimos a visitar los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina, que no me sorprendió mucho. Cogimos el autobús hasta el aeropuerto, donde comimos y tomamos el avión hasta Sevilla. Allí recogimos nuestras maletas y volvimos a Villafranca.

       
      De esta experiencia me llevo muchas cosas, además de visitar muchos monumentos impresionantes, me llevo la oportunidad de haber conocido a gente nueva, con las que no me ha dado tiempo a conocerles mucho pero me han parecido personas increíbles. También he tenido la oportunidad de pasar muy buenos momentos con mis compañeros y profesores. Ha sido un viaje inolvidable, del que me voy a acordar toda mi vida y el cual repetiría muchísimas más veces con la misma gente.

   María Llamazares Caro y Fátima González Gallarín, alumnas de 4º de la ESO A. 

   Tras esperar mucho tiempo, y mantener un esfuerzo constante, gracias a la asignatura de religión pude viajar a un nuevo país: Italia. 

   El viaje comenzaría el 21 de enero y finalizó el 26 después de haber pasado muchísimas experiencias. Pese al cansancio que conllevó éste, recorrimos diversos lugares, tales como monumentos de tamaños inmensos que jamás creí que podría admirar, hasta conocer su famosa gastronomía y disfrutar de momentos bellos en dicho lugar.

Pompeya
     Aunque la mayoría de cosas sucedieron en Roma, tuve el placer de visitar Pompeya; Esa ciudad que sufrió la gran catástrofe producida por el volcán Vesubio, así acabando hoy día con una historia de la cual se puede y podrá hablar durante muchos años.
    También visité Nápoles, aunque no fue por mucho tiempo, ni vi todas las cosas que hubiera querido ver, a causa de un muy mal tiempo. Aún así pudimos disfrutar de un preciado tiempo libre en una de sus galerías.  

  A lo largo del viaje, se podría decir que viví en carne propia la pobreza sumamente cercana a una de las mayores riquezas mundiales. Contemplé lágrimas por tan solo unas míseras monedas, y todo ello junto a un imperio religioso en el cual el oro no era motivo de escasez. 

   Aunque tuve un muy bonito momento al poner un candado por mi amor en un puente que cruzaba el río Tíber. Ha sido interesante el hecho de compartir esto con nuevas personas, amigos,.. etc. Aún así en un futuro me gustaría ir con mi pareja para disfrutar de ello con más libertad y junto a lo que más quiero. 

     Por lo demás ha sido un viaje inolvidable que con mucho gusto volvería a repetir; Pese a que, como mi tierra no hay ninguna, y nada quitaría la gran añoranza a mis seres queridos, y por supuesto, a la comida de mi madre. 

Judit Sierra Almeida, alumna de 4º de la ESO A. 

Francisco de Quevedo


A Roma sepultada en sus ruinas


Buscas en Roma a Roma ¡oh peregrino! 
y en Roma misma a Roma no la hallas: 
cadáver son las que ostentó murallas 
y tumba de sí proprio el Aventino. 

Yace donde reinaba el Palatino 

y limadas del tiempo, las medallas 
más se muestran destrozo a las batallas 
de las edades que Blasón Latino. 

Sólo el Tibre quedó, cuya corriente, 
si ciudad la regó, ya sepultura 
la llora con funesto son doliente. 

¡Oh Roma en tu grandeza, en tu hermosura, 
huyó lo que era firme y solamente 
lo fugitivo permanece y dura!


Recuerdos de un tiempo no muy lejano. ¿Os acordáis? Tempus fugit, tempus fugit...