Juan Ramón Jiménez (JRJ) fue un poeta que vivió por y para la poesía, incluso llegando a un carácter obsesivo de todo en evolución. Él quería "obra, no obras". Tras haber sido discípulo declarado de Rubén Darío, haber recibido lecciones de Salvador Rueda y haber militado junto a Villaespesa durante los años heroicos del nuevo movimiento, evolucionará a partir del segundo decenio del siglo XX hacia el nuevo camino de la mejor poesía hispánica.
La mayoría de la crítica juanramoniana distingue dos bloques y como línea divisoria la obra de Diario de un poeta recién casado(1916). Ha sido reciente el error de menospreciar la primera época (incluso el propia JRJ los consideró como "borradores silvestres") y es la mejor página de la poesía modernista y no olvidemos el carácter de todo en evolución (constantemente realizaba sucesivas revisiones, cambiaba los títulos o las integraba en conjuntos más amplios).

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Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez |

Otras obras: Eternidades, Poesia y belleza ( Antología, 1922 o Segunda antología poética, el más difundido conjunto del autor)...no abandonara la tarea de perfeccionamiento en todos los niveles desde el léxico hasta la métrica.


¡Intelijencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
...Que mi palabra sea
la cosa misma
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que no las conocen, a las cosas;
que por mí vayan todos
los que no las conocen; a las cosas;
que por mí vayan todos
los que ya las olvidan, a las cosas;
Que por mí vayan todos
Los mismos que las aman, a las cosas...
¡Inteligencia, dame
el nombre exacto, y tuyo
y suyo, y mío, de las cosas!
(Eternidades)
En ti estás todo, mar, y sin embargo,
¡qué sin ti estás, qué solo,
qué lejos, siempre, de ti mismo!
Abierto en mil heridas, cada instante,
cual mi frente,
tus olas van, como mis pensamientos,
y vienen, van y vienen,
besándose, apartándose,
en un eterno conocerse,
mar, y desconocerse.
Eres tú, y no lo sabes,
tu corazón te late, y no lo siente...
¡Qué plenitud de soledad, mar solo!
(Diario de un poeta recién casado)
En un balcón, un instante
nos quedamos los dos solos.
Desde la dulce mañana
de aquel día, éramos novios.
-El pasaje soñoliento
dormía sus vagos tonos,
bajo el cielo gris y rosa
del crepúsculo de otoño.
Le dije que iba a besarla;
bajó, serena, los ojos
y me ofreció sus mejillas,
como quien pierde un tesoro.
-Caían las hojas muertas,
en el jardín silencioso,
y en el aire erraba aún
un perfume de heliotropos-.
No se atrevía a mirarme;
le dije que éramos novios,
...y las lágrimas rodaron
de sus ojos melancólicos.
(Adolescencia)
Yo no soy yo.
Soy este
que va a mi lado sin yo verlo,
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie cuando yo muera.
(Eternidades)
"Los dioses no tuvieron más sustancia que la que tengo yo". Yo tengo, como ellos, la sustancia de todo lo vivido y de todo lo porvivir. No soy presente solo, sino fuga radical de cabo a fin. Y lo que veo, a un lado y otro, en esta fuga (rosa, restos de alas, sombra y luz) es solo mío, recuerdo y ansía míos, presentimiento, olvido. ¿Quién sabe más que yo, quién, qué hombre o qué dios puede ha podido, podrá decirme a mí qué es mi vida y mi muerte, qué no es?
(Espacio)
Bibliografía utilizada:
1. Historia y crítica de la literatura española, Juan Carlos Mainer, tomo VII "Modernismo y 98".
2. Historia y crítica de la literatura española, Víctor García de la Concha, tomo VI y VII, "Literatura desde 1914-1939".
Vínculos Web: Fundación Juan Ramón Jiménez. Sitio Web de la Casa Museo Zenobia Juan Ramón Jiménez de Moguer. Incluye biografía y bibliografía completas, descripción de la Casa, catálogo de publicaciones de la Fundación e Información sobre el Centro de Estudios Juanramonianos (http://wwww. fundacion-jrj.es/).
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