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domingo, 19 de abril de 2026

CONCURSO FOTOGRÁFICO "BIBLIOVALDÉS"


El IES Meléndez Valdés, con motivo de la Semana del Libro y con el objetivo de fomentar la creatividad y la imaginación, convoca el VIII Concurso Fotográfico “BIBLIOVALDÉS” de acuerdo a las siguientes bases:

1. PARTICIPANTES

Puede participar todo el alumnado del IES "Meléndez Valdés". Promocionarán la participación en el Concurso el profesorado de Educación Plástica y Visual y los tutores de los diferentes grupos del Centro.

2. TEMÁTICA y REQUISITOS

El motivo principal del concurso será “Lugares que cuentan historias", y el objetivo es representar mediante fotografías los lugares y escenas inspirados en fragmentos de sus libros, cómics o novelas preferidos .Cada participante podrá presentar un máximo de dos obras, siendo estas originales y no habiéndose presentado con anterioridad a otros concursos.

Las fotografías podrán ser realizadas con cualquier técnica fotográfica, en color o en blanco y negro, se podrá usar cualquier programa digital para su retoque o montaje como Photoshop, Illustrator o similares.
*No se aceptarán imágenes generadas por IA

3. FECHA Y CONDICIONES DE ENTREGA

Se presentará la foto final, además de las fotos originales (sin retoque) que se han usado para obtener la imagen final (para ello, se podrá hacer uso de una carpeta para su agrupación y posterior envío). El formato debe ser JPG y debe ir acompañado del título y la frase o fragmento escogido para plasmar en la fotografía y el plazo final para su envío será hasta el martes 21 de abril de 2026 (inclusive).
Las fotos se enviarán a la cuenta de correo electrónico biblioteca.ies.melendezvaldes@educarex.es Indicando los siguientes datos: Nombre y Apellidos Curso Título de la Foto.

4. JURADO

El jurado estará formado por miembros del Equipo de Biblioteca y del profesorado de Artes Plásticas del IES Meléndez Valdés.
Aquellas fotografías que no presenten un mínimo de calidad o no presenten las fotos originales usadas en el montaje serán retiradas del concurso.

5. PREMIO
Existirán dos premios:

●  Primer premio: diploma y un vale de 30 € canjeable por material educativo y/o deportivo.
●  Segundo premio: diploma y libro de regalo.Además, la imagen ganadora, podrá ser utilizada por el Centro para el programa de la Semana del Libro del próximo curso o para cuyos proyectos estime necesarios.
  • Las fotografías premiadas se darán a conocer el viernes 24 de abril, a las 11,00 h., en la Biblioteca del Instituto.Una selección de las fotografías presentadas al concurso se expondrá durante la Semana del Libro 2026 en el pasillo de Miguel Hernández.
6. ACEPTACIÓN DE LAS BASES

La participación en el concurso conlleva la aceptación de estas bases, así como las decisiones y fallo del jurado.

7. CONDICIONES GENERALES

El IES “Meléndez Valdés” se reserva el derecho de cancelar, suspender y/o modificar el concurso, en todo o en parte, en caso de fraude, fallos técnicos o cualquier otro factor más allá del control razonable del organizador que impida la integridad o el funcionamiento adecuado del concurso.
Villafranca de los Barros, a 8 de abril de 2026.



ARTÍCULO SOBRE LA SINTAXIS

¿Para qué estudiar sintaxis?
Elena Álvarez Mellado
Es un debate cíclico. Una vieja polémica que no se agota. Cada cierto tiempo, alguien (habitualmente de ciencias, aunque no solo) acaba preguntando: ¿para qué sirve estudiar sintaxis en el colegio? ¿Por qué pasamos tantas horas de nuestra etapa escolar analizando sintagmas, localizando complementos directos, identificando predicativos? ¿A alguien le ha servido ese conocimiento en la vida real? ¿No sería más útil dedicar ese tiempo a otra cosa más productiva, más interesante?
La pregunta suele caer como una patada en la boca del estómago a las personas con inquietudes humanísticas o sensibilidad lingüística. ¿Que para qué sirve la sintaxis? ¡La sintaxis sirve para escribir bien, para expresarse mejor! Y hay una parte de verdad en ese argumento: estudiar sintaxis promueve el razonamiento metalingüístico, es decir, entrena nuestra capacidad para pensar sobre la estructura de la propia lengua. Entender los ladrillos que conforman las oraciones nos puede ser de ayuda para detectar faltas de concordancia, puntuar correctamente (¡aviso a navegantes! ¡Las comas no representan “respiraciones”, sino que se ponen siguiendo criterios puramente sintácticos!) o pulir textos en general. Los rudimentos de gramática escolar que llevemos en la mochila pueden ser también un buen apoyo a la hora de aprender nuevos idiomas.
Si bien el argumento es bienintencionado (y tiene parte de razón), la realidad es tozuda. Y lo que la realidad nos muestra es que los humanos nos convertimos en hablantes plenamente competentes de nuestro idioma (e incluso de otros) sin tener que estudiar sintaxis. Para cuando un alumno llega a la clase de lengua, tiene una competencia lingüística apabullante que no ha obtenido mediante un adiestramiento explícito. Los nativos sabemos hacer perfectamente subordinadas de relativo sin necesidad de saber qué es una subordinada de relativo. Por otro lado, si el argumento primordial para estudiar sintaxis en la escuela es el de fortalecer nuestras habilidades expresivas, cabe preguntarse si la sintaxis es el mejor músculo que podemos ejercitar para ese fin, o si hay otras actividades que quizá resulten más productivas para mejorar la comunicación escrita, como la lectura o los ejercicios de redacción.
¿Es entonces la sintaxis escolar una pérdida de tiempo miserable? El meollo está en que este cuestionamiento solo lo hacemos con la sintaxis: no nos preguntamos si hemos pasado demasiadas horas de nuestra vida aprendiéndonos los accidentes geográficos de Asia, las taxonomías de los reinos biológicos o cómo nombrar compuestos químicos según la IUPAC. Nunca cuestionaríamos si es razonable estudiar en el colegio las leyes de la física, incluso si nada en nuestra vida personal o profesional nos lleva nunca a vernos en el brete de tener que calcular la velocidad con la que llega al suelo una caja que se desliza por un plano inclinado. Y no lo cuestionamos, porque entendemos que la fuerza de la gravedad, el dióxido de carbono, la península de Kamchatka y los protozoos son parte de la naturaleza que nos rodea, del universo en el que vivimos. Entendemos colectivamente que, sean cuales sean nuestras inclinaciones personales o nuestras perspectivas laborales, debemos conocer estas cosas para entender el mundo.
No es ese el caso de la sintaxis. Creemos que analizar sintácticamente una oración consiste en aplicar a una oración dada un galimatías de reglas, trucos memorísticos y excepciones ilógicas, y que el ejercicio no tiene más sentido que el de hacer encajar la frase en unas cajitas que alguien con muy mala leche y demasiado tiempo libre se inventó para torturarnos, pero que no tienen ninguna conexión con el mundo real. Entendemos la sintaxis como algo ajeno, algo que solo existe entre las paredes del aula. Bajo esa óptica, la sintaxis se entiende casi como una estafa piramidal: aprender sintaxis solo sirve para enseñar sintaxis a otros el día de mañana.
Pero la sintaxis no vive en la pizarra, ni en un libro de gramática. La sintaxis vive en nuestros cerebros. Si al hablar establecemos de forma inconsciente concordancias de número entre sujeto y verbo, si pronominalizamos complementos directos, si movemos unos elementos (pero no otros) a unas posiciones de la oración (pero no a otras), es porque en último término, nuestros cerebros saben que existen los sujetos, los complementos directos, los predicativos, las subordinadas. Que existe la sintaxis, al fin y al cabo. Lo que hacemos cuando analizamos una oración no es un ejercicio de aplicación de unas reglas externas y arbitrarias, sino un ejercicio de descubrimiento. Analizar sintácticamente una frase consiste en identificar las relaciones entre los elementos que la arman, desentrañar la arquitectura que permite a la oración mantenerse en pie y, en definitiva, explicitar un conocimiento que, antes que en ningún otro lugar, reside en nuestra cabeza, aunque sea al margen de nuestra consciencia. Esa sintaxis interna es la que nos permite crear a partir de un conjunto de reglas y elementos limitados una cantidad infinita de oraciones, y la que opera detrás de todas las lenguas humanas.
Sin embargo, la queja recurrente sobre la inutilidad de estudiar sintaxis en la educación básica revela que esta no es la manera en que solemos pensar en la sintaxis, ni el recuerdo con el que nos quedamos de nuestra etapa escolar. Como dice el gramático Ignacio Bosque en una muy recomendable conferencia en la Universidad de Zaragoza: Cuando el profesor de ciencias naturales explica en clase la estructura del corazón, el alumno dice: ‘Ese es mi corazón’. Pero cuando el profesor de lengua explica la estructura de las subordinadas sustantivas el alumno no dice: ‘Esas son mis subordinadas sustantivas’.
No estudiamos el aparato digestivo porque pensemos que hacerlo nos va a ayudar a digerir mejor la comida, sino porque el esófago, el estómago o el intestino forman parte de nuestro ser. De igual modo, es deseable estudiar sintaxis simple y llanamente porque la sintaxis es parte de lo que somos como individuos y de lo que nos construye como especie. La única especie que, hasta donde sabemos, tiene sintaxis.

martes, 14 de abril de 2026

III TERTULIA LITERARIA: "CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA" DE GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

 


  El jueves, 9 de abril se celebró la última tertulia literaria de este año con la famosa novela de Gabriel García Márquez, "Crónica de una muerte anunciada", como protagonista de la misma. A la presencia de alumnos del Bachillerato diurno y nocturno, se sumaron profesores del centro y otros miembros de la comunidad educativa para analizar diversos aspectos de la que fue la sexta novela (1981) del autor colombiano, que recibiría el Premio Nobel de Literatura un año después.
 
  Se puso de relevancia el papel determinante que en la obra tienen otras dos profesiones ejercidas por García Márquez: su labor como periodista de sucesos, presente desde el mismo título de la obra y en la “investigación” llevada a cabo por el narrador, y sus actividades como guionista y crítico cinematográfico, que influyen en el “montaje” de la trama narrativa, en los diferentes ritmos que nos ofrece la historia, mucho más acelerado en el último capítulo, en el manejo de los saltos temporales o en el detallismo en la descripción de objetos, casas o personas.
 Asimismo, y en relación con su argumento, se comentaron, entre otros temas, los límites de nuestra responsabilidad social ante ciertos hechos delictivos, la influencia que en nuestras decisiones y conductas tienen los códigos sociales y los prejuicios o la diferente educación que reciben varones y mujeres en una sociedad machista.
 
  Como ya se indicó al comienzo de esta reseña, con la obra del conocido universalmente por el apodo de Gabo, se puso un gran broche a las tertulias literarias de este curso, con la certeza de que tendrán continuidad en el siguiente, y a las que estáis invitados desde este mismo instante.
 


















VISITA A NUESTRO CENTRO DE MANUEL LÓPEZ GALLEGO

El pasado jueves 18 de junio tuvimos la presencia de Manuel López Gallego. A este escritor que ya conocemos desde hace varios años (desde el...